La protesta gremial en las escuelas públicas bonaerenses está descontrolada. Octubre fue, para la enseñanza en Provincia, un mes perdido: hubo hasta el jueves 10 jornadas con paros en 20 días hábiles. Fueron convocados por centrales nacionales, gremios reconocidos, organizaciones novatas o asociaciones sin personería. Pueden ser de docentes o de auxiliares. Pero el resultado es el mismo: los chicos se quedan sin clases y las autoridades no intervienen.

La anomalía impacta en las zonas más pobladas del Conurbano, en las grandes ciudades del interior y también en los distritos más chicos. Hay colegios de La Plata donde se registraron hasta 25 jornadas sin actividad por reclamos sindicales en el año.

En sectores vinculados a la política educativa admiten que es una tendencia que comenzó a vislumbrarse este 2026, cuando por primera vez desde que gobierna Axel Kicillof en la Provincia (diciembre de 2020) hubo una huelga en el inicio del ciclo lectivo, en marzo pasado.

Este sesgo más confrontativo se profundizó cuando Roberto Baradel dejó la conducción de Suteba, en mayo de este año. El dirigente que condujo por más de 20 años el sindicato más importante de los maestros estatales (con más de 90 mil afiliados) declinó la chance de seguir un nuevo mandato y pasó a tareas de manejo en la central nacional de Ctera. Es un aliado político del Gobernador y siempre respaldó la gestión educativa provincial.

En lo que va del año se perdieron 25 días de clases en Provincia. Foto Archivo

Se combina con una actitud pasiva del Gobierno provincial: la Dirección General de Escuelas no releva los paros. No informa sobre registro de medidas que interfieren en el dictado de clases. Y en el Ministerio de Trabajo bonaerense, a cargo del sindicalista Walter Correa, sostienen que "el derecho a huelga está garantizado por la Constitución Nacional y Provincial".

El paro del jueves por el crimen de la docente Nancy Godoy

Este jueves 29, el sistema de enseñanza pública quedó casi paralizado por la huelga que anunció la Ctera, como repudio al asesinato de la docente Nancy Godoy, cuyo cuerpo encontraron en un bañado de Corrientes, con indicios de abuso sexual.

Pero el cronograma de pupitres vacíos comenzó el primer día de octubre. Ese jueves el Frente Gremial (Suteba, FEB, Udocba, Sadop) llamaron a una protesta por los hechos de “violencia” que afectan la tarea de los educadores. Al argumento se lo interpretó como una “vía de escape” para no presionar a Kicillof. Porque el mismo día, los sectores disidentes a la conducción de Suteba (la llamada “lista Multicolor”, referenciada en sectores de izquierda marxista y trotskista) pararon por la reapertura de la paritaria con el Ministerio de Trabajo bonaerense.

Las huelgas de la Multicolor (aunque son minoría en Suteba) terminan con fuerte adhesión en las escuelas. Entre otras cosas, porque manejan las filiales de Bahía Blanca, Marcos Paz, La Matanza y Tigre. Y tienen representación en otras ciudades.

El 7 de octubre hubo una marcha a la Legislatura que impulsó la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). A esa organización están afiliados la mayoría de los auxiliares (porteros, cocineros, preceptores) y repercutió en los centros educativos. Sin esos servicios no se pueden abrir las puertas. No hay comedores y tampoco sanitarios acondicionados. Por lo tanto, no hay clases.

A la semana siguiente, la misma entidad repitió el reclamo pero esta vez fue una Jornada Nacional y Marcha Federal de Protesta. Fue para pedir cambios en la política nacional y las decisiones de Javier Milei contra los trabajadores del estado. Pero en Buenos Aires dejó a miles de colegios sin actividad.

El 20 y 21 de octubre entró en escena uno de los nuevos actores de la dispersión gremial docente. La Asociación de Maestros de la Provincia convocó a dos días de huelga. “Comenzaron a tener influencia en los últimos años. Cuando convocan, los maestros no vienen”, dijo a Clarín la directora de una escuela del centro de La Plata.

Otros directivos coinciden “tenemos que aceitar los mecanismos de comunicación con las familias para que tengan algo de previsión. Porque muchas veces son sorpresivos”, dijo otro funcionario con cargo en una escuela de Los Hornos, que no pudo dar su identidad. Fueron consultados para esta nota pero no pueden hacer declaraciones sin autorización de las autoridades de la Dirección General de Escuelas provincial.

La Asociación se presenta como un espacio gremial independiente de los partidos políticos y de la conducción de los sindicatos tradicionales (como Suteba, FEB o Udocba), a los que cuestiona por sus posturas ante las negociaciones paritarias con el gobierno de Kicillof.

Al otro día comenzó un sorpresivo paro de 48 horas de la FEB, la tradicional “Federación Sarmiento”, con férreo arraigo en el interior y con más de 60 mil afiliados en el sistema estatal. Aliados de Suteba por años, esta vez decidieron no aceptar la oferta de aumento (3% en noviembre y 3% en diciembre). Se volvieron a paralizar las escuelas.

Sorprendido, el gobierno dijo que descontaría los días por esa huelga. “Los descuentos se hacen como forma de presión. Descuentan cuando llama la Multicolor o los que son opositores. Los paros de Suteba oficial nunca se descuentan”, dijo la delegada platense de esa facción, María Diz Reck, a Clarín.

Falta de control

La Dirección General de Escuelas, que conduce Flavia Terigi, no realiza relevamientos sobre las medidas de fuerza. No informa sobre ausentismos y presentismos de los trabajadores. Tampoco se sabe con certeza los criterios para los descuentos. El artículo 115 B.3 del Estatuto del Docente, permite la inasistencia a su jornada laboral sin descuento con el argumento de que se trata de una actividad gremial. El certificado de asistencia a esa supuesta asamblea o congreso lo expide el propio sindicato organizador.

Luego de la protesta de la FEB, el Suteba Multicolor, llamó a una nueva protesta el 27 y 28 de octubre. La queja: salarios, negociación con Kicillof y pedido a Milei de más recursos.

Es por eso que esta semana que completa octubre, tuvo para muchos alumnos, solo dos días de clases: lunes y viernes.

Buenos Aires tiene 3,5 millones de alumnos en el régimen estatal de educación. Están distribuidos en 5.600 jardines; 5400 primarias y 4.000 secundarias. Esos servicios son atendidos por 360.000 maestros y profesores que cobran del Estado.

Aunque la Provincia fijó un calendario escolar con 190 jornadas de actividad en las aulas, como lo establece la Ley de Educación, para miles de estudiantes será una meta inalcanzable. Han perdido ya 25 días (un mes completo) y todavía quedan seis semanas de ciclo lectivo.

La Plata. Corresponsalía

MG