No será un Malbec tradicional. Tampoco un Cabernet ni uno de los vinos secos que dominan las mesas argentinas. El Papa León XIV consagrará vinos de Mendoza elaborados para la misa, con una concentración de azúcar mucho mayor y una graduación alcohólica que puede acercarse a los 17 grados.
Para la celebración prevista frente a la Basílica de Nuestra Señora de Luján, el 11 de noviembre, fue elegido el vino especial licoroso de misa de Bodega Cabrini, elaborado en Luján de Cuyo. Para la misa que León XIV presidirá en Córdoba, el vino confirmado es el Don Bosco licoroso especial, producido en Rodeo del Medio, Maipú.
Los dos pertenecen a una categoría que el Instituto Nacional de Vitivinicultura denomina vino ritual. La legislación argentina establece que son vinos destinados a celebraciones litúrgicas y que su producción debe contar con la conformidad de la autoridad religiosa correspondiente.
Para la Iglesia Católica, el vino de la Eucaristía debe provenir de la vid, ser natural y puro.
La primera diferencia con los vinos más consumidos aparece apenas se lleva a la boca. Mientras un vino seco convencional transforma durante la fermentación prácticamente todo el azúcar de la uva en alcohol, estos licorosos conservan una importante cantidad de azúcar natural. El resultado es un vino más dulce y untuoso.
Durante una misa el vino puede permanecer en una vinajera, entrar en contacto con el aire y utilizarse en pequeñas cantidades. Un vino seco abierto comienza a oxidarse y cambiar con mayor rapidez. El licoroso, por su concentración de alcohol y azúcar, resulta mucho más estable.
El vino que el Papa consagrará en la misa multitudinaria de la Basílica Nuestra Señora de Luján es de bodega Cabrini. Es un corte de uvas Malbec, Tempranillo, Bonarda y Lambrusco, provenientes de Ugarteche, en Luján de Cuyo.
Mauricio, Fernando y Hugo Cabrini, propietarios de la bodega de Luján de Cuyo, que elabora uno de los vinos de misa que serán consagrados por el Papa León XIV.
"El vino es un instrumento utilizado para la consagración del vino en sangre, uno de los misterios más grande de nuestra fe católica", comenta Hugo Cabrini, el dueño de la bodega que ha enviado sus vinos a la Basílica de Luján.
Explica que durante la vinificación, los hollejos permanecen apenas unas horas en contacto con el jugo, lo suficiente para aportar un color rojo claro o rosado oscuro sin convertirlo en un tinto intenso.
Cuando ya el mosto es vino y se ha consumido más de la mitad del azúcar, se agrega alcohol vínico, lo cual hace que la graduación alcohólica salte de 16,5 a 17 grados de alcohol.
El vino pasa al menos un año en grandes toneles antiguos de roble y luego otro período de guarda en botella antes de salir al mercado.
El vino de misa Cabrini, uno de los que consagrará el Papa en Argentina.
Al paladar está bastante lejos de la fruta fresca, la ciruela y los taninos que un consumidor suele asociar con un Malbec mendocino joven. Cabrini describe que el vino de misa tiene aromas de caramelo, nueces con miel, pasas de uva, chocolate y especias.
El propietario de la bodega, cuarta generación familiar, contó a Clarín cómo consiguieron que su vino de misa llegue al Papa: "Fue una donación que hicimos a través de monseñor Marcelo Colombo (arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina) para la visita del Papa y en contacto con la Basílica de Luján".
Ya fueron enviadas desde Mendoza a Buenos Aires, las 10 cajas que contienen seis botellas cada una. El valor de cada botella en venta online está a $ 15.000.
Bodega Cabrini, de la localidad de Perdriel, Luján de Cuyo, lleva 87 cosechas produciendo vino de misa.
Cabrini produce 70.000 botellas de este vino de misa al año. "No es el único tipo de vino que vendemos, pero es una puerta a nuevos mercados y clientes, como ha ocurrido con una reciente exportación que hicimos a Paraguay", destaca el bodeguero.
Aunque no tiene previsto viajar a la misa en la que estará su vino, Cabrini seguirá la gira de León XIV con expectativas: "Tengo esperanzas de que no se politice y sea una visita reconciliadora para los argentinos, estamos cansados de grieta y es hora de que empecemos a trabajar por el bien común de los argentinos".
La bodega fue fundada por Leandro Cabrini, un inmigrante italiano que llegó a la Argentina a fines del siglo XIX y se instaló en Mendoza. En 1918 comenzó formalmente la historia vitivinícola familiar en Perdriel, Luján de Cuyo.
Uno de sus hijos, Guillermo Cabrini, había sido ordenado sacerdote salesiano. Fue él quien impulsó la idea de elaborar un vino destinado a la celebración eucarística. La primera producción llegó en 1939 y fue de unos 1.900 litros. Desde entonces han elaborado vino de misa.
Hugo Cabrini, propietario de la bodega de Luján de Cuyo, que elabora uno de los vinos de misa que serán consagrados por el Papa León XIV.
Hoy Cabrini produce alrededor de 70.000 litros anuales de vino de misa y abastece iglesias de distintos puntos de la Argentina. La elaboración cuenta con autorización del Arzobispado de Mendoza.
"Lo vendemos a través de distribuidores, a veces a congregaciones religiosas, en algunas provincias el obispo compra las partidas para luego repartir en todas las iglesias", detalló Cabrini.
Su relación con la Iglesia tiene capítulos todavía más llamativos. En 1936, San Luis Orione visitó la bodega durante su último viaje a la Argentina. La familia todavía conserva el sillón donde se sentó.
En la década de 1950, botellas de Cabrini llegaron al Vaticano y la familia recibió una comunicación durante el pontificado de Pío XII. Décadas más tarde, en el Jubileo del año 2000, Juan Pablo II celebró una misa en Roma con vino producido por la bodega mendocina.
El otro vino del Papa
En Córdoba, el cáliz tendrá otro sabor. El otro vino mendocino que consagrará y beberá el sumo pontífice es de una bodega escuela con larga tradición vitivinícola.
La bodega escuela de la comunidad salesiana de Rodeo del Medio.
El Don Bosco Licoroso Especial se produce en Rodeo del Medio, Maipú, dentro de una obra salesiana en la que la vitivinicultura y la educación llevan más de un siglo entrelazadas.
El vino lo elaboran trabajadores de la bodega, junto a estudiantes de niveles secundario, terciario y universitario. La encargada de Comunicación de la Facultad Don Bosco de Enología, Laura Peregrinelli, dijo que es "un honor y una alegría para la comunidad salesiana la elección de esta bebida".
Imágenes históricas de la bodega escuela Don Bosco creada hace 125 años por la orden de los curas salesianos en Mendoza.
El Don Bosco tiene un llamativo color naranja intenso con reflejos cobrizos, producto de la crianza en madera y de procesos de oxidación controlada. Tiene alrededor de 80 gramos de azúcar residual por litro. "Es un vino licoroso, dulce, muy agradable", describió Peregrinelli. Producen 40.000 botellas al año y cuesta $ 7.500 la botella.
El paso por barricas usadas es decisivo. "Al no tratarse de madera nueva, el roble no busca aportar fundamentalmente vainilla o tostados intensos, como puede ocurrir en ciertos tintos modernos, sino acompañar una evolución lenta del vino. Esa crianza ayuda a explicar sus tonos cobrizos y sus aromas de frutos secos, café y cáscara de naranja", dijo la comunicadora del vino Don Bosco.
El vino Don Bosco Licoroso Especial también será utilizado en una misa que presidirá León XIV.
El vino empezó a hacerse con alumnos en 1901. Los salesianos llegaron a Rodeo del Medio, zona productiva del este de Mendoza, a fines del siglo XIX. En 1898 recibieron una finca con viñedos y una bodega que había pertenecido a la familia Bombal, con la intención de crear allí una escuela agrícola.
Una crónica conservada por la institución registra una fecha exacta: 17 de abril de 1901. Ese día se filtró allí el primer vino de misa elaborado por el padre Pablo Robotti. Fue uno de los puntos de partida de una actividad educativa y vitivinícola que lleva 125 años.
Las viejas vasijas donde reposa el vino de misa de la Facultad de Enología Don Bosco, en Rodeo del Medio, Maipú.
El lugar fue creciendo hasta convertirse en una referencia para la enseñanza de la enología. En 1968 incluso inauguró su particular Torre Vinaria, un edificio de 35 metros de altura diseñado para aprovechar distintos niveles durante el proceso productivo. La bodega conserva además instalaciones históricas y una de las cavas más antiguas de Mendoza.
Por eso la botella que llegará a Córdoba tiene detrás algo más que una receta. Continúa una tradición en la que generaciones de estudiantes aprendieron a hacer vino mientras lo producían.
Alumnos de la Facultad de Enología Don Bosco, quienes elaboran el vino de misa que consagrará en Córdoba el Papa León XIV.
Más de un siglo después del primer vino de misa de Rodeo del Medio y 87 cosechas después del primero de Cabrini, esas dos historias mendocinas coincidirán en noviembre en un acontecimiento excepcional: desde Maipú hasta Córdoba y, desde Luján de Cuyo a la ciudad de Luján en la provincia de Buenos Aires.
AS
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