En su primer día del extenso periplo sudamericano, el papa León XIV no dejó de tocar ningún tema de la realidad Uruguay -el primer país de su gira- que se relaciona con postulados de la doctrina católica. En su discurso en el Encuentro con las Autoridades de la Sociedad Civil, delante del presidente Yamandú Orsi, los conceptos del el pontífice abarcaron desde la importancia de que el desarrollo económico llegue a toda la población pasando por la condena al aborto y la eutanasia -esta última legalizada hace poco-, pasando por la reivindicación del quehacer religioso en la vida pública hasta el reconocimiento del país por la apelación a las energías renovables y su convivencia democrática.

De hecho, en la Plaza de la Independencia -escenario del encuentro- se contaban los expresidentes Julio María Sanguinetti; Luis Lacalle Herreña y Luis Lacalle Pou, y la esposa del fallecido José Mugica, Lucia Topolansky. El propio presidente uruguayo destacó ese clima que caracteriza a la política de su país. El papa fue más allá y señaló que Uruguay -que precisamente tiene en Montevideo a la sede de la secretaría del Mercosur- debería proyectar ese espíritu que busca la resolución de los conflictos mediante el diálogo y la conciliación a toda la región. “El respeto y la convivencia que se procuran dentro de una nación han de orientar también sus relaciones con otros pueblos”, dijo.

En el aspecto social León XIV apuntó a cómo se organiza y orienta la economía porque termina repercutiendo directamente en las condiciones de vida de las personas y en sus posibilidades de construir su propio futuro. Y si bien señaló la importancia de generar riqueza para luego distribuirla -“la creación de riqueza, la inversión y la iniciativa económica -tanto pública como privada- son necesarias para el desarrollo de un país”-destacó, consideró que “sus frutos han de traducirse también en bienes y oportunidades que alcancen efectivamente a todos, pues -citando a su encíclica Magnifica Humanitas, son las personas concretas las que cuentan, cada una de ellas y sus familias.

La Inteligencia Artificial no estuvo ausente en su mensaje luego de su encíclica social dedicada a este tema “El desarrollo de estas tecnologías debe ampliar las capacidades humanas, facilitar tareas y crear nuevas posibilidades, procurando que la persona que trabaja no quede reducida a una simple pieza prescindible dentro del proceso productivo”, afirmó. Sostuvo, además, que “no puede medirse el valor de una persona por lo que produce, por su trabajo o por su capacidad de valerse por sí misma. La dignidad fundamental de cada persona no se adquiere, no debe ganarse ni necesita ser demostrada” como dice en su encíclica.

En su exposición señaló la importancia de generar riqueza para liego distribuirla. Foto: EFE.

Luego cargó contra el aborto al señalar que “quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana y al futuro de su pueblo. Su dependencia absoluta de la madre no disminuye la dignidad que le corresponde ni la protección que merece. Jesús mismo quiso asumir esta condición al encarnarse”. Sin embargo, advirtió que oponerse al aborto conlleva también una serie de responsabilidades “Acoger una nueva vida requiere que el padre se comprometa junto a la madre, que la familia preste su apoyo y que existan unas condiciones sociales que permitan a ambos criar y cuidar a sus hijos. La protección de quién va a nacer y el apoyo de quienes lo acogen son inseparables”, destacó.

También manifestó su oposición a la eutanasia. “La Iglesia desea colaborar con cuantos trabajan por aliviar el dolor cuando es posible y por sostener a la persona cuando este no puede ser eliminado”, dijo. “A esta tarea común aporta lo que le es propio: una esperanza que no se extingue cuando los recursos humanos encuentran su límite y que recuerda a quien atraviesa la prueba que su vida conserva siempre un sentido y un valor, que no está solo y que tampoco en la oscuridad ha dejado de ser amado por Dios”, agregó.

En fin, no dejó de mencionar su preocupación por el suicidio en un país como Uruguay con la mayor tasa de la región. Todo lo cual evidencia que, además de su mensaje estrictamente religioso como el que pronunció más tarde en la catedral de la capital ante el clero uruguayo, no esquiva ningún tema que toca aspectos caros al catolicismo. Acaso ello constituya un anticipo de lo que pueda decir en la Argentina, si bien de la manera elevada, desde el plano de los principios, con que lo hacen los papas.

Gira papal. Enviado especial.

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