La gente empezó a aplaudir cuando el avión aterrizó que trajo al Papa León XIV a la Argentina. En las ventanillas de la nave pusieron la bandera argentina y la del Vaticano. Muchos levantaron sus celulares para sacar una foto, otros se abrazaron y algunos lloraron desconsoladamente. Luego, un silencio semejante a cuando se reza una oración.

La llegada del Papa León XIV está acompañada por un fuerte despliegue de seguridad en Aeroparque. Según informaron, unos 300 agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria custodian la zona de las rejas desde donde la gente espera para ver aterrizar los aviones. Hay un policía cada 30 metros.

Tienen miedo que la gente se amontone o intente subir la reja y llegar a la pista, por eso, la fuerte custodia. La indicación de la Policía es clara: “Por arribo del Papa no se puede subir a la reja, ni tocarla, ni meter las manos para adentro por seguridad”, le advirtió un efectivo a dos chicos que miraban curiosos los aviones y que estaban subidos al cordón y agarrados de la reja.

Minutos después de las 16.30 aterrizóEl aterrizaje del Papa en Buenos Aires está previsto para las 16.30. Descenderá del avión y saldrá de la terminal aérea por la cabecera sur, donde está ubicada la Base Militar de Aeroparque. En ese lugar, desde afuera se ve una cápsula de seguridad conformada por vehículos de distintas fuerzas de seguridad.

Cientos de fieles se congregan en las afueras del Aeroparque esperando el arribo del papa León XIV. Foto Antonio Becerra Pegoraro

Después están quienes desde temprano esperan en sus reposeras. Teresa tiene 87 años, es italiana y vecina de Barracas. Está muy emocionada. Cuando Juan Pablo II visitó la Argentina, no pudo ir a verlo. Esta vez no quiso dejar pasar la oportunidad y llegó temprano para recibir a León XIV. “Es una emoción muy grande. Pido salud y mucha paz que este país lo necesita”, dice.

Francisco, referente de un barrio popular de La Matanza, llegó a Aeroparque con una bandera de 30 metros para darle la bienvenida al Papa León XIV. Primero intentó colgarla de las rejas, pero los efectivos policiales no lo dejaron para no obstaculizar la visión de la pista. Entonces buscó otra forma y la colgó entre los árboles, de frente al lugar donde aterrizará el avión. La idea es que León XIV pueda verla desde el aire o al bajar del avión.

Francisco colgó una bandera entre los árboles para darle la bienvenida al papa León XIV.

“El pueblo de dios en Argentina te abraza con el corazón. Que tu mensaje de paz, fe y esperanza ilumine los corazones de nuestro pueblo. Bienvenido Papa León”, dice la bandera.

Según informaron las autoridades, a la terminal solo pueden ingresar pasajeros con tarjetas de embarque. Prohibieron el ingreso a acompañantes o familiares. Además, hay restricciones en el espacio aéreo. La ANAC dispuso limitaciones temporales por la llegada de León XIV.

A pesar de las advertencias, la familia Villarruel, de San Isidro, armó una mesita y acomodó las reposeras junto a las rejas para esperar al Papa. Marta recuerda que la última vez que vivieron una experiencia así fue en 1987, cuando Juan Pablo II visitó la Argentina.

La familia Villarruel, de San Isidro, armó una mesita y acomodó las reposeras junto a las rejas para esperar al Papa.

Esa vez pasaron toda la noche frente a la Catedral para poder verlo de cerca. Casi cuatro décadas después, volvieron a movilizarse con la misma ilusión. Ahora le dan la bienvenida en Aeroparque y después seguirán hasta la Casa Rosada. “Voy a misa todos los domingos. Yo le pido paz, salud que nos unamos todos para que este país pueda salir adelante. Argentina es muy hermosa y tenemos que estar agradecidos del país que tenemos”, dice Marta.

También explica qué los movilizó a acercarse a León XIV: “Este papa es cercano al pueblo, como Francisco. Motivos para venir sobran, pero más que nada por lo cercano que es. Sigue los pasos de Francisco, que no pudo venir. Esto no es política, si no religión y fe”.

Expectativa por la llegada de León XIV. Foto: Antonio Becerra Pegoraro

En la cabecera sur de Aeroparque, una camioneta llama la atención. Está ploteada con la imagen de la virgen y los colores de Argentina. Se trata de la Fatimóvil, con la que Walter y Sandra llevan más de 27 años recorriendo distintos lugares para misionar. Los últimos doce años viajaron hasta El Impenetrable chaqueño, donde acompañaron a comunidades wichi y llevaron donaciones.

La fe es el motor de su vida y también la razón por la que llegaron hasta acá para recibir al Papa. “Si no tenemos fe, ¿cuál es el motivo de la vida?”, se preguntan. Para ellos, la llegada de León XIV representa una oportunidad para que los más jóvenes encuentren algo en qué creer. “La llegada es un renuevo para que la juventud pueda creer en algo, tantas guerras, por lo menos que los encarrile”, dicen.

Walter y Sandra llevan más de 27 años recorriendo distintos lugares para misionar en la Fatimóvil.

También esperan que el mensaje del Pontífice de paz: “Esperamos que lleve el mundo a la paz, con más amor y comprensión entre la gente”. Walter y Sandra intentarán llegar hasta Luján este miércoles con el Fatimóvil. En el camino, pararán donde puedan. “La fe nos lleva a lugares locos”, cierran.

A minutos de la llegada del papa León XIV, un cordón enorme de personas se extiende sobre las rejas de la cabecera sur del Aeroparque Jorge Newbery. Familias, repletas de niños, se acercaron para recibirlo y esperan detrás del vallado, con celulares en alto, banderas argentinas e imágenes del Pontífice. Todos tienen la mirada puesta en la pista y la ilusión de verlo, aunque sea por unos segundos, cuando el avión aterrice. La expectativa crece y nadie quiere perderse nada.

Una gran cantidad de personas esperó pegada a las rejas de Aeroparque.

Se abren las puertas del avión de Aerolíneas Argentinas. La espera terminó: el papa León XIV llegó a la Argentina. Y los presentes gritan: “Viva León”.

MG