El 1° de abril el crucero polar MV Hondius partió desde Ushuaia, Tierra del Fuego, con destino final a las Islas Canarias vía Cabo Verde. A bordo iban 152 personas de diferentes nacionalidades, entre ellos un solo argentino. El viaje transcurrió de forma normal hasta que el 11 de abril un pasajero neerlandés de 70 años falleció en el crucero.

Fue el primero en desarrollar problemas de salud compatibles con la infección de hantavirus. Un comunicado publicado este lunes por Oceanwide Expeditions, la empresa neerlandesa que opera el barco, confirmó que el cuerpo permaneció a bordo 13 días sin poder determinarse la causa de la muerte.

Recién el 24 de abril el cuerpo del hombre fue depositado en Santa Elena, una isla que funciona como territorio británico de ultramar en el Atlántico Sur, en compañía de su esposa de 69 años.

Esta señora, también oriunda de Países Bajos, se desplomó tres días después en el Aeropuerto Internacional de Johannesburgo Oliver Reginald Tambo, mientras intentaba conseguir un vuelo de regreso a su país. Si bien fue trasladada a un hospital en la ciudad sudafricana para recibir atención médica, finalmente murió.

El matrimonio vivía en Haulerwijk, un pueblo chico en la provincia de Frisia, con poco más de 3.000 habitantes.

Según informaron medios locales, la familia se despidió de ellos con un emotivo comunicado que expresó: “El hermoso viaje que compartieron juntos se ha visto truncado de forma abrupta y definitiva. Aún no podemos comprender cuánto los echaremos de menos. Deseamos traerlos a casa y recordarlos en paz y en la intimidad”.

El crucero holandés MV Hondius se encuentra anclado frente a la costa de la ciudad de Praia, en la isla de Santiago, Cabo Verde. Foto EFE

La empresa Oceanwide Expeditions señaló en su publicación que no se puede confirmar todavía que estas dos muertes estén relacionadas con la infección de hantavirus. Aunque sí hay un pasajero británico que iba a bordo del MV Hondius y que ahora está internado con resultado positivo de hantavirus.

El 27 de abril, mismo día del fallecimiento de la mujer de 69 años, el hombre de nacionalidad británica enfermó gravemente cerca de Ascensión, otra isla remota en el Atlántico, luego de que el barco zarpara de Santa Elena.

El hombre fue evacuado a Johannesburgo, Sudáfrica, a una unidad de cuidados intensivos, en estado crítico pero estable.

El 2 de mayo falleció otro pasajero a bordo, de origen alemán, que permanece en el crucero junto al resto de pasajeros y del que tampoco se pudo determinar todavía la causa. También hay dos tripulantes a bordo con síntomas respiratorios agudos, uno leve y otro grave, que todavía no fueron atendidos.

Las infecciones por hantavirus se propagan principalmente por roedores. El hantavirus se transmite principalmente por contacto con la orina o las heces de roedores infectados, como ratas y ratones. La mortalidad promedio es del 30%.

“Ambos requieren atención médica urgente. Estos tripulantes son de nacionalidad británica y neerlandesa. Hasta el momento, no se ha identificado a ninguna otra persona con síntomas”, aclaró el último comunicado de Oceanwide Expeditions.

El buque permanece frente a la costa de Cabo Verde, sin que se le permita el desembarco a ninguna persona. A bordo se encuentran actualmente 149 personas de 23 nacionalidades diferentes. Entre ellas, hay un solo pasajero argentino del que no trascendió ninguna información, ni su identidad. En el número también está incluido el turista alemán que murió.

Según pudo saber Clarín, este viaje es una expedición frecuente de las varias que ofrece la Oceanwide Expeditions.

La empresa remarcó que se están realizando preparativos para una posible repatriación médica.

“Se baraja la opción de navegar hasta Las Palmas o Tenerife como punto de desembarque, donde se podrían realizar exámenes médicos adicionales. Se están implementando estrictas medidas de precaución a bordo, que incluyen medidas de aislamiento, protocolos de higiene y seguimiento médico. Todos los pasajeros han sido informados y están recibiendo apoyo”, enfatizó.

El Ministerio de Salud sigue de cerca la situación del MV Hondius

Por su parte, el Ministerio de Salud de Argentina informó el lunes que está realizando un seguimiento de los casos de hantavirus reportados en la embarcación.

Destacó que mantiene contacto con organismos internacionales y con las autoridades sanitarias de las provincias del país y áreas técnicas nacionales para apoyar la investigación y “evaluar los antecedentes epidemiológicos vinculados al itinerario” del crucero. Sostuvo que “se desconoce la ruta de transmisión” del virus por el momento.

“La embarcación, proveniente de Montevideo, Uruguay, ingresó al puerto de Ushuaia el 16 de noviembre de 2025. Desde allí realizó diferentes viajes de cabotaje entre Ushuaia, el sector antártico e islas del Atlántico Sur y el 1 de abril de 2026 zarpó con destino a Georgias y Sándwich del Sur, Santa Elena y otros puntos del Atlántico Sur. La provincia de Tierra del Fuego no reportó eventos de importancia sanitaria”, señaló Nación.

Así también aclaró que Tierra del Fuego “no tiene presencia de hantavirus” y que no registra casos desde que esta enfermedad se incorporó a los eventos de notificación obligatoria en Argentina, en el año 1996.

“Su provincia vecina, Santa Cruz, no registra casos desde hace 7 años. Actualmente, la región Sur se encuentra en zona de seguridad, con solo 10 casos notificados en Neuquén, Río Negro, y Chubut durante la temporada 2025-2026, inciada el 29 de julio del año pasado”, agregó el comunicado.

Además, según el Boletín Epidemiológico, desde julio del año pasado hasta la semana 16 de este hubo cuatro muertes en la Patagonia y 32 en todo el país por esta enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que trabaja con las autoridades nacionales y los operadores del barco para realizar una “evaluación completa de riesgos para la salud pública” y brindar apoyo a quienes aún continúan a bordo de la embarcación.

Aunque es poco frecuente que ocurra, las infecciones por hantavirus pueden transmitirse entre personas, según la OMS. No existe un tratamiento específico ni una cura para las infecciones por hantavirus, pero la atención médica temprana puede aumentar la probabilidad de supervivencia.

El Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica, por su parte, lleva a cabo un rastreo de contactos en la región de Johannesburgo para identificar si otras personas estuvieron expuestas a los pasajeros infectados en Sudáfrica.

MG