La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que en el crucero polar MV Hondius los pasajeros enfermos por hantavirus se contagiaron la cepa Andes. Y es la variante que genera mayor preocupación en la Argentina, por ser la única que puede transmitirse de persona a persona.

Al momento hay tres muertes vinculadas por el brote en el navío. La confirmación sobre la variante de interés se hizo vinculando los estudios del primer fallecido a bordo, el pasajero neerlandés cuyo cuerpo fue desembarcado en la Isla Santa Helena, en el Océano Atlántico Sur. Ese hombre también viajó por nuestro país, en un extenso recorrido junto a su esposa, quien falleció horas después de llegar a Sudáfrica, desde donde iba a volar hacia Países Bajos.

¿Qué significa esta detección puntual de la variante Andes? Lo primero que hay que entender para dilucidar por qué es más preocupante una variante de hantavirus que otra, es que en nuestro país circulan dos especies, la Andes y la Laguna Negra. Entre una decena de distinciones en el microscopio, Andes Sur es específicamente la que ya generó brotes en la Patagonia y en la Provincia de Buenos Aires en el pasado y es de transmisión entre personas.

"Esa es 'la' característica de la variante Andes. Que es una de las pocas cepas de hantavirus que puede transmitirse de persona a persona. Pero hay que aclarar que no se transmite fácilmente, como las enfermedades respiratorias. Es una casualidad muy eventual lo que pasó en este crucero. Es un brote aislado", explica a Clarín el infectólogo Roberto Teijeiro.

Esa, para el experto, es también 'la' gran diferencia. "Porque todas las otras cepas que hay de hantavirus, que son como 38 o 40, son transmitidas de los roedores a los humanos, de la secreta (orina, saliva, heces). Es una zoonosis. Si es una variante que va de persona a persona, -insiste- es peor. Como pasó en el barco".

¿Esta variante es más mortal? "El hantavirus tiene un promedio de mortalidad del 30% a 40%. La Andes es un poco más agresiva que las otras, pero siempre el promedio de mortalidad es alto en este tipo de enfermedad", refuerza Teijeiro.

Uno de los antecedentes más importantes fue el brote de Epuyén, Chubut, entre 2018 y 2019, que quedó asociado a transmisión interhumana y marcó un punto de inflexión para la vigilancia sanitaria. Se enfermaron 34 personas, de las que 11 murieron. Eso se reflejó y comparó en el último Boletín Epidemiológico.

Los datos oficiales muestran además que la temporada 2025-2026 atraviesa uno de los momentos de mayor circulación de hantavirus de los últimos años. Desde la semana epidemiológica 27 del año pasado (29 de junio) hasta la semana epidemiológica 16 de este (hasta el 26 de abril) se habían confirmado 101 casos en el país, la incidencia nacional más alta de todo el período analizado desde 2019.

Buenos Aires concentró 42 casos y Salta 30, mientras que las regiones Centro y Sur se mantuvieron durante buena parte de la temporada por encima del “umbral de brote”, según el análisis del Ministerio de Salud.

El boletín informa 32 fallecidos en la temporada, con una letalidad del 31,7%, superior a la observada en temporadas previas, en una enfermedad que ya históricamente presenta tasas de muerte altas comparadas con otros virus respiratorios o zoonóticos.

"Para que se entienda mejor, no diría que esta temporada hay mayor letalidad per se. Es un promedio el que da el boletín. Antes, en otras temporadas, el promedio es de 28%, 27%, muy similar. Nosotros tenemos zonas endémicas de hantavirus, como en el sur, en la región pampeana, en el norte, donde siempre hay hantavirus. La diferencia sí es que es de transmisión por roedores en esas zonas, no entre humanos", marca el experto.

Además, el 54% de los casos confirmados se concentró entre octubre y enero, el período de mayor circulación estacional.

Aunque el brote de Epuyén continúa siendo el episodio más emblemático, porque concentró 126 casos confirmados y evidenció claramente que existió transmisión entre personas, la temporada actual aparece como una de las más intensas desde entonces. Teijeiro marca cautela al respecto: "Hay que aclarar que frente a otros años se aumentó muchísimo la notificación y el diagnóstico de casos, el registro de muertes y de enfermos".

El Ministerio de Salud incluso excluye aquella temporada 2018-2019 de algunas comparaciones estadísticas justamente por tratarse de un año extraordinario de brote. Aún así, señala que la curva nacional 2025-2026 permaneció “durante casi todo el período analizado, por encima del umbral de brote”, un comportamiento que refuerza la preocupación de los epidemiólogos por aumentar la notificación y el diagnóstico de esta enfermedad.

MG