El trayecto fue largo y quizás hiciera difícil pensar en cómo reaccionar ante el éxito, pero el festejo de Mauro Martinelli, un maratonista platense, fue un accidentado cierre para una carrera en Córdoba. Luego de completar los 16 kilómetros de la carrera y mientras pasaba por la línea de llegada, cabeceó el cencerro de metal a modo de celebración y terminó con la cabeza vendada.
"Es una locura que se haya viralizado tanto esto por un cabezazo", dijo en las últimas horas, lamentándose entre risas que el logro deportivo haya quedado en segundo plano.
Es runner desde hace más de una década, cuando decidió dejar el rugby y abrirse camino en los circuitos de carreras y maratones. Martinelli, de 47 años, encaró la carrera Champa Ultra Race, en el cerro Champaquí, Traslasierra, Córdoba, como un desafío serio y una prueba a ganar.
El circuito consta de 16 kilómetros, al cabo de los cuales Martinelli llegaba primero. Los allegados del equipo Elite Running, de 57 integrantes, lo filmaban detrás de la línea de llegada para inmortalizar esa gesta, aunque inesperadamente, en el lapso de lo que toma la ocurrencia de una idea loca, el logro deportivo quedó eclipsado.
La cámara filma desde el costado derecho de la meta, apenas centímetros detrás de la línea de llegada, el cencerro de metal macizo que anuncia el ganador. La brisa mece el badajo que tendría que golpear la campana para anunciar el ganador.
Mauro Martinelli (47), maratonista platense, festejó ganar una carrera en Córdoba cabeceando un cencerro metálico. Foto captura redes
Martinelli, que lideraba la retahíla de maratonistas, debía en una sola maniobra cruzar la línea al trote y jalar del badajo; y luego ya sólo restaría festejar. Pero no. En cambio, el platense de 47 años quiso hacer las tres cosas juntas: cruzar la línea de llegada, hacer sonar el cencerro y festejar, todo en un solo movimiento.
El resto se hizo viral: pocos pasos antes de la meta, tomó impulso y cabeceó el cencerro de metal, sito en la misma línea de llegada, como si se tratara él mismo de un delantero frente al arco.
El momento que eclipsó el logro deportivo de Martinelli
Ganó la carrera, y también una cicatriz de consideración. En vez de festejar, una vez hubo salido primero debió permanecer en la carpa de primeros auxilios para que le vendaran la cabeza. Después fue trasladado a un centro de salud de Villa Dolores, donde le hicieron seis puntos de sutura.
Así finalizó la carrera Martinelli, y en vez de festejos hubo seis puntos de sutura tras haber cabeceado un cencerro de metal. Foto captura redes
"Es una locura que se haya viralizado tanto esto por un cabezazo. Hubiese estado lindo que sea por un logro deportivo, pero bueno", se lamentó Martinelli en diálogo con el medio platense 0221.
Luego explicó: "Fue la emoción de llegar, cuando empecé a ver gente en la línea de llegada que empezaba a alentar, la gente del grupo que alienta... estaba Rodrigo, que era el presentador, que me chocó la mano y la verdad que vi la campana y no pensé. No pensé, porque si hubiese pensado no lo hubiese hecho. Salté y la cabeceé".
"Me quería morir porque fue una pelotudez que no medí. No medí nada. Entonces me empecé a preocupar. Nadie entendía qué me había pasado: si me había pasado antes, si me había pasado después", amplió sobre su hilarante accidente.
Y concluyó: "Después del susto y de los puntos fue pura risa. Desde el domingo nos estamos riendo entre todo de lo que pasó".
Uno de sus entrenadores se rió también ante la prensa platense y señaló, no sin complicidad: "Se excedió en el festejo. Hubo mucha emoción por completar el objetivo, y fue muy divertido".
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