Con viento soplando desde el oeste a menos de 10 km/h, lloviznas intermitentes y una desconcertante resolana, este viernes por la mañana Mar del Plata encontraba en un compás de espera ante los pronósticos que anticipan un temporal descomunal. Los momentos más críticos del alerta naranja por vientos y lluvias comenzarían a sentirse fuerte aquí a partir del atardecer.

Quien habita en estas costas, bien conoce que el panorama es complejo y que irá agravándose en las próximas horas. Por eso no hay clases y la recomendación es extremar recaudos -asegurar objetos en los balcones, no sacar los residuos fuera de horario- y, fundamentalmente, evitar salir a la calle cuando la tormenta comience a arreciar.

La suspensión del dictado de clases en todos los niveles y turnos la dispuso en la noche del jueves el comité de contingencia de la municipalidad, que se reúne periódicamente para analizar el panorama en base a registros meteorológicos. A la medida adhirió la Universidad Nacional de Mar del Plata, que suspendió actividades tanto para las unidades académicas locales como para las que tiene en Balcarce.

El estado de alerta es la respuesta a una ciudad que ya acusa un golpe reciente. Algunos barrios todavía no se recuperan del aguacero que en la noche del miércoles golpeó fuerte aquí, con la caída de casi 100 milímetros de lluvia y vientos intensos que depararon numerosos inconvenientes.

El Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta naranja por tormentas para Mar del Plata. Foto Diego Izquierdo

Hay zonas donde el agua aún no escurre, semáforos fuera de servicio en calles y avenidas neurálgicas y cuadrillas de Defensa Civil que no dan abasto atendiendo una demanda que ya superaba el centenar de llamados por árboles derribados y postes de luz con riesgo eléctrico.

El fenómeno, enmarcado en un proceso de ciclogénesis, amenaza con mostrar su peor cara durante la madrugada del sábado. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advierte que la rotación del viento hacia el sudoeste traerá ráfagas que podrían superar los 70 km/h, lo que incrementará notablemente el peligro de nuevas caídas de estructuras y voladuras de techos en los sectores más expuestos.

El clima de preocupación es palpable en el puerto y la zona de playas. La combinación de fuertes vientos y baja presión atmosférica generará un oleaje de gran magnitud que podría invadir las zonas bajas del paseo costero. Se esperan olas de más de 7 metros en altamar, que en la madrugada del sábado podrían alcanzar los 3 metros en la costa.

Las autoridades municipales insisten en que esta ventana de relativa calma climática debe ser aprovechada por los vecinos para terminar de asegurar sus viviendas. Se prevé que, una vez que el núcleo de la tormenta se estacione sobre la costa, las condiciones de visibilidad y tránsito se reduzcan a niveles críticos, lo que dificultará cualquier tarea de asistencia inmediata.

A medida que la luz del sol vaya menguando este viernes, la ciudad debería ir replegándose, ponerse al resguardo ante la potencia de una ciclogénesis que pondrá a prueba la resiliencia de la infraestructura marplatense.

AA