Aunque todavía falta para que se cumplan los tres meses de prórroga que dispuso el juez federal de Mar del Plata Santiago Inchausti, la investigación por el cuadro robado por los nazis que apareció en esa ciudad parece encaminarse al debate oral. El juzgado recibió un informe clave de la DAIA, la etapa de prueba está cerca de concluir y la causa podría elevarse próximamente a juicio.

La historia del “Retrato de una dama” es inédita para la Justicia argentina y tan relevante en el expolio nazi que alcanzó repercusión mundial. De hecho, fue un diario neerlandés el que encontró a fines de agosto de 2025 el cuadro colgado en una pared del chalet marplatense de Patricia Kadgien, hija del jerarca nazi Friedrich Kadgien, el "mago de las finanzas" de Hitler. Lo hallaron en una foto de un aviso de venta de una inmobiliaria, pero cuando la Policía entró en un allanamiento, sobre esa misma pared encontraron un tapiz con imágenes de caballos.

Kadgien y su esposo, Juan Carlos Cortegoso, finalmente entregaron el cuadro el 3 de septiembre. Desde entonces, la obra está bajo custodia en la Corte Suprema de la Nación. Mientras tanto, la investigación siguió. En un escrito, Kadgien presentó un supuesto boleto de compra y aseguró que ese cuadro había sido comprado legalmente por una ex cuñada de su padre, hermana de su primera esposa.

Una pericia realizada por expertos de la Academia Nacional de Bellas Artes determinó que ese óleo formó parte de la colección de Jacques Goudstikker, un importante galerista neerlandés que murió en altamar mientras intentaba escapar de los nazis. También confirmó que el autor de la obra no es Giuseppe Ghislandi, como se creía al principio, sino Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, un importante artista del Settecento italiano. Más allá de esto, no cambia lo central de la cuestión y lo que tiene que determinar ahora la Justicia: si el lienzo llegó a la Argentina como parte de los habituales métodos de los nazis para expoliar el patrimonio de los judíos.

Entre varias de las medidas que solicitó, el juez le requirió a la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas justamente un informe contextual, tanto del expolio nazi como de los procesos internacionales de restitución de las obras. Con la firma de su presidente, Mauro Berenstein, y su abogado, Gabriel Camiser, la entidad judía presentó en el juzgado un documento breve pero contundente, en el que resalta que “Jacques Goudstikker, neerlandés y judío, fue un importante comerciante de arte que sufrió la confiscación de su enorme y valiosa colección (cientos de pinturas, muchas de maestros antiguos)”.

Qué dice el informe de la DAIA

Ese “despojo sistemático” se produjo durante la ocupación nazi de los Países Bajos en la Segunda Guerra Mundial, cuando las piezas “fueron vendidas forzosamente, en algunos casos, y en otros directamente apropiada por jerarcas nazis como Hermann Göring, como parte del saqueo cultural perpetrado por el régimen”.

Estas obras, explica la DAIA, “no quedaron en un solo lugar: muchas terminaron en colecciones privadas, museos, galerías o mercados de arte tanto europeos como estadounidenses”.

La mujer y el hijo de Goudstikker, que emigraron a Estados Unidos, dedicaron su vida a recuperar las obras expoliadas a Jacques. Hoy, esa batalla legal la lleva adelante la nuera del galerista, Marei von Saher.

El cuadro, cuando lo trasladaron a Buenos Aires.

La DAIA hace historia en su informe y recuerda que al finalizar la guerra, “las fuerzas aliadas recuperaron estas obras de arte de Alemania y las entregaron al gobierno neerlandés como parte de una restitución amistosa de derechos, con la intención de devolverlas a sus legítimos propietarios. Parte de ello ocurrió en 2006, cuando el gobierno neerlandés devolvió 202 pinturas a sus herederos”.

No obstante, varias piezas de la colección de Goudstikker no fueron devueltas a Von Saher porque el gobierno neerlandés ya no las poseía en 2006. Por ejemplo, menciona, una de las pinturas de Adán y Eva (del renacentista alemán Lucas Cranach el Viejo) había sido transferida por el gobierno a otra persona y en ese año ya estaba en Estados Unidos. Y el “Retrato de una dama”.

La DAIA no lo agrega porque su informe fue anterior, pero esta semana se supo que otra obra de la colección de Goudstikker fue encontrada en los Países Bajos, en una situación con muchas coincidencias: en la casa de una mujer descendiente de un militar que colaboró con las SS durante la Segunda Guerra. Hasta el nombre de la obra es similar: "Retrato de una joven", del pintor neerlandés Toon Kelder.

El informe de la entidad judía sí en cambio enumera el amplio marco legal internacional respecto de la restitución de bienes culturales expoliados con el nazismo, que “refleja una evolución hacia un enfoque basado en derechos humanos, en el cual la restitución no sólo constituye una cuestión patrimonial sino también un acto de justicia histórica y reparación moral”.

Patricia Kadgien tenía el cuadro en su casa. Foto Reuters

Y remarca que Argentina fue el primer país latinoamericano que endosó las Mejores Prácticas para los principios de Washington sobre arte confiscado por los nazis, un documento que complementa los Principios de la Conferencia de Washington de 1998 y la Declaración de Terezin del 2009 sobre este tema y que establece medidas eficaces para la restitución de obras de arte, libros y otros objetos culturales de la era del Holocausto. Hasta ahora, lo firmaron 32 países.

“La decisión de endosar las Mejores Prácticas reafirma una vez más el compromiso de la República Argentina con la memoria del Holocausto y la lucha contra el antisemitismo”, concluye la DAIA y recuerda que este año “nuestro país ejercerá la Presidencia de la Alianza para la Memoria del Holocausto (IHRA)”.

Como sigue la causa

Si bien el fiscal Carlos Martínez tendría posibilidad de pedir otra prórroga, fuentes tribunalicias ven poco probable que lo haga y sí que acusaría a Kadgien y a Cortegoso. Más allá de lo que haga el fiscal, los abogados de Von Saher van a presentar una acusación independiente por delitos graves.

Marei von Saher, la heredera del galerista.

La heredera de Goudstikker están siendo representada por las abogadas Yaél Weitz y Amelia Keuning del estudio neoyorquino Freedman Normand Friedland (FNF) y, en Argentina, por el estudio McEwan, a través de su socio Herberto Antonio Robinson y los abogados Guillermo Brady y Juan Ignacio Pascual.

Brady adelantó a Clarín que están trabajando en los términos de la querella, pero que pedirían la imputación del matrimonio por los delitos de encubrimiento agravado y lavado de activos agravado, que tienen una pena de hasta 16 años de prisión, además de una multa. Y también pedirían la imprescriptibilidad por conexidad con delito de lesa humanidad.

“El delito que opera como precedente o subyacente –el expolio sistemático de bienes culturales perpetrado por el régimen nacionalsocialista alemán sobre comunidades judías europeas en el período 1933–1945– constituye delito de lesa humanidad conforme los términos del Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nüremberg (1945) y del derecho internacional”, explicó Brady y sumó que esa calificación fue refrendada por la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en diversos precedentes vinculados a crímenes del nazismo, como los de los jerarcas Josef Schwammberger y Erich Priebke.

Con estos avances, la causa se encamina al juicio oral, en la que podrían citarse a declarar a varios testigos y también, reveló Brady, se podrían sumar nuevos elementos de prueba, como audios que demostrarían que la pareja sabía del historial del padre de la mujer. Desde que se reveló el caso, Kadgien y su esposo nunca buscaron llegar a un acuerdo para la restitución de la obra y siempre reclamaron ser sus legítimos propietarios.

Descontando que más allá de las decisión que tome la Justicia en un juicio habría apelaciones, ¿qué pasará mientras tanto con el cuadro? De tener una sentencia favorable en primera instancia, los herederos pedirán su restitución y eventualmente podrían asumir una figura de depositarios judiciales hasta que se resuelvan las posibles apelaciones. ¿Cuánto vale este cuadro hoy? Los peritos lo tasaron en 250.000 euros. Pero su valor simbólico e histórico sin duda es mucho mayor que eso.

AS