"Bueno, viejos, será hasta pronto. Guarden todas las revistas que salgan, (o) cosas sobre las Malvinas, así cuando voy les explico todo. Reciban un fuerte beso y abrazo del soldado clase 62, Héctor D. Ponce. ¡Vivan las Malvinas!". Volvió para contarla y dar los fuertes besos y abrazos. Y ahora el puntano Héctor Daniel Ponce tiene un motivo más para celebrar: a 44 años de haber participado en la guerra por las Malvinas, logró frenar la subasta internacional de una carta que escribió desde el archipiélago y que daba por perdida hace décadas.
Las líneas que cerraron esa carta fueron escritas el 29 de abril de 1982 por Héctor Daniel Ponce, de la Compañía de Ingenieros Anfibios de la Infantería de Marina, un joven de 19 años, de San Luis.
Relataba en esa correspondencia cómo eran los días en el archipiélago, por entonces dos días antes del primer ataque británico. Como esa hubo otras 16 cartas, aunque esa, justo esa, es la que logró recuperar en las últimas horas en otra campaña de la solidaridad que suele despertar la causa Malvinas.
La carta estaba publicada en el sitio de ventas y subastas online eBay, de gran alcance internacional, presta para ser subastada por un precio inicial de 78 dólares.
La posteó un usuario especializado en filatelía y correspondencia. En los últimos días de mayo ya superaba los 90 dólares correspondientes a la mejor oferta.
La carta que Ponce escribió a su familia el 29 de abril de 1982, desde Malvinas.
El título traducido de la publicación, originalmente en inglés, era "Desde las Is. Malvinas hacia Argentina aerograma de un soldado portada 1982". En las imágenes se veían más detalles: estaba dirigida al "señor Santiago A. Ponce", con domicilio en la calle Sucre al 200 en Mercedes, San Luis, Argentina; y su remitente era Héctor D. Ponce, "de la Comp. Ing. Anf. I. M., desde Puerto Argentino, Islas Malvinas, C. P. 9.409, Argentina".
"Te quería avisar": así se enteró Ponce de la subasta de su propia carta
El domingo pasado, Ponce recibió un aviso: un mensaje de Facebook en el que le alertaban sobre la subasta de su manuscrito.
Ponce (izq.) junto con Carlos Cachón, otro veterano de guerra. Foto captura redes
"Me presento, soy Jesús Castro, de Mendoza. Soy un coleccionista y aficionado a temas de la guerra de Malvinas. Te quería avisar que, creo, están vendiendo una carta que te pertenece", le advertían al veterano de Malvinas.
"Es mía. Cuando la vi me quería morir", confesó Ponce a la prensa puntana cuando se conoció la noticia. Ponce se patrocinó con el abogado Christian Burruchaga e iniciaron un reclamo para que la carta no fuera rematada y, en cambio, regresara a su dueño.
El jueves la plataforma eBay retiró la publicación. Faltaban tres días para el cierre. La mejor oferta ya se elevaba a 305 dólares. "Otra preocupación, porque dije 'la pierdo'", sostuvo Ponce sobre su primera reacción. Pero, a través de Castro, el veterano pudo comunicarse con el personal de eBay, que le explicó que le devolverían la carta.
La subasta fue finalmente dada de baja por eBay, y la carta será devuelta a Ponce.
Luego de conocer esa noticia aliviadora, contó al medio cordobés Cadena 3 cómo sigue la cuestión y, sobre todo, cómo fue el derrotero de esa carta, o lo que él sabe. "Despertando con una excelente noticia, no pensé que iba a llegar. Sacaron la carta de la subasta y hoy van a despachar a primera hora la carta acá hacia Villa Mercedes", dijo el jueves.
Un excombatiente en muletas, Sábato y una falsa recopilación: cómo le robaron las 17 cartas escritas desde Malvinas
Ponce explicó que en 1984 una persona se presentó en su casa de Villa Mercedes, en San Luis, caminando con muletas y dijo ser excombatiente, al igual que él. También le mencionó que Ernesto Sábato, el célebre escritor argentino, estaba trabajando en un libro sobre la cuestión Malvinas y que buscaba, con ese propósito, correspondencia original de los soldados conscriptos argentinos.
Ponce le ofreció fotocopias de esas 17 cartas que logró escribir para su familia desde las islas, pero esa persona insistió en la importancia para Sábato —presidente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP)— de contar con los originales que, finalmente, aceptó encargar. Le dijo también a ese medio cordobés que un compañero de compañía suyo, Edgardo Guerrero, también cayó en la trampa de la misma persona.
En 1984 la perdió junto con otras cartas mediante un engaño que prometía que su correspondencia terminaría en manos de Ernesto Sábato.
Varios años más tarde, según consignó a Cadena 3, viajó a Buenos Aires y decidió acercarse hasta la casa de Sábato en Santos Lugares, zona oeste del conurbano, donde el escritor lo recibió y le negó haber requerido sus cartas.
Ponce, por su parte, dio por destruida esa correspondencia, hasta estas últimas semanas, según le dijo a TN.
"La única forma de decir que estábamos vivos era la carta. Cuando recibían la carta, en Argentina sabían que hasta el momento en que la mandaste estuviste vivo. Y para mí enviarlas significaba pensar que sería la última carta que enviaría y la última señal de que estuve vivo aquí, en la guerra. ¡La importancia que tenían esas cartas!", precisó sobre la importancia de la correspondencia desde Malvinas, que 44 años después sigue dejando historias.
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