Luego de dos días de toma por parte de los alumnos, el Colegio Nacional de Buenos Aires volverá este jueves 28 a las actividades académicas y administrativas, anunció el establecimiento. En cambio, la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini (ESCCP) seguirá bajo ocupación estudiantil, con sus actividades suspendidas hasta que se garantice el normal funcionamiento del edificio.

Ambos establecimientos, dependientes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), habían resuelto la toma el martes en asambleas con decenas de alumnos, en reclamo al Gobierno nacional para que cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario, que ya fue aprobada en el Congreso y promulgada a fines del año pasado, pero frenada por vía judicial.

El Nacional Buenos Aires informó la decisión en un escueto comunicado en el que avisa que “concluida la medida llevada adelante por las y los estudiantes, se restablecen todas las actividades académicas y administrativas de la institución" este jueves 28 de mayo.

En el caso del Pellegrini, el comunicado del Colegio fue más extenso, informando que, frente a la ocupación, tanto las autoridades de la UBA como las del propio establecimiento se ofrecieron a permanecer dentro del edificio para mantener un contacto directo con los estudiantes, decisión rechazada por los alumnos.

Frente a la negativa, las autoridades informaron que debieron suspender todas las actividades académicas, extracurriculares y administrativas, y solicitaron a las familias el retiro de sus hijos del establecimiento, advirtiendo que no podían garantizar la integridad física de los alumnos durante la medida.

Además, el comunicado advierte que "el cumplimiento de efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario" es una "preocupación urgente" también para las autoridades y que para consensuar acciones se encuentran abiertos los canales de comunicación, siempre con la idea de "defender la educación pública sin afectar el dictado normal de clases".

La dirección del ESCCP también afirma que "el calendario escolar será readecuado para compensar las jornadas perdidas".

Ayer, en diálogo con Clarín, Clara Barbosa, estudiante de quinto año y presidenta del Centro de Estudiantes, se mostró firme respecto al mandato de las bases: "Ganó la toma indefinida y seguimos de esa manera". Sin embargo, lejos de ocultar la complejidad del escenario político y judicial, la dirigente reconoció los límites de la protesta.

"Estamos muy preocupados porque sabemos que esta toma no va a resolver el fallo que debe sacar la Corte Suprema de Justicia", advirtió.

Para Barbosa, la toma es una herramienta extrema de resistencia ante la ausencia de canales de diálogo. "Lo hacemos para visibilizar, para que nuestra voz se escuche y para que se cumpla con la ley, porque ya no sabemos cómo seguir pidiendo que se respete la legislación. El Congreso votó la ley y el Gobierno no la quiere cumplir, en una actitud clara contra la educación pública. No hay ninguna respuesta", sentenció. Y agregó una advertencia de urgencia: "Ese fallo puede salir dentro de cinco años y los docentes no pueden seguir esperando".