La caída de la natalidad en Argentina está modificando fenómenos que hasta hace poco parecían ajenos a esa tendencia. El "uno solo" llegó a la fertilización asistida: la cantidad de personas que consulta para buscar segundo embarazo en las clínicas de fertilidad bajó un 50% en una década.

A la par del cierre de maternidades por la baja de los nacimientos, en los centros de fertilidad de todo el país aseguran que ya sea por la coyuntura económica, la postergación de la maternidad o, muchas veces, por desconocimiento del envejecimiento biológico, se consulta únicamente para lograr un primer embarazo y ya no se proyecta un segundo hijo.

Especialistas en medicina reproductiva y organizaciones de pacientes hablan de que esa búsqueda se redujo a más de la mitad respecto de lo que sucedía 10 años atrás.

Aunque existe el Registro Argentino de Fertilización Asistida (RAFA), que releva ciclos, características y resultados de los tratamientos, no registra de manera sistemática si el objetivo es tener el primer o el segundo hijo.

Pero lo que observan los especialistas en los consultorios de salud reproductiva es contundente.

"Hay un cambio muy marcado en el perfil de las consultas. Hace 8 a 10 años era muy frecuente que llegaran pensando en una familia con dos o más hijos. Hoy están enfocados exclusivamente en lograr un primer embarazo, y las consultas por un segundo hijo se redujeron más del 50% según la percepción de los centros especializados y de las organizaciones de pacientes", dice a Clarín Agustín Pasqualini, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR).

Es el efecto in vitro de la baja en la tasa de natalidad, que según el último informe de Estadísticas Vitales fue en el país del 47% en una década.

Pero para los especialistas el dato que más les pega de cerca no es solamente que nacen menos bebés, sino que cada vez más familias quedan conformadas por un único hijo.

"Muchas parejas sienten que pueden afrontar el desafío económico, emocional y organizativo de un hijo, pero no necesariamente de dos. Incluso resignan la posibilidad de ampliar la familia una vez logrado el primer embarazo", remarca Pasqualini.

Menos bebes in vitro

Detrás de esa reducción entre quienes específicamente se acercan para concebir, aparecen distintos factores. La incertidumbre financiera no siempre es el primero, también pesa el desgaste físico y emocional que muchas veces implica atravesar tratamientos de fertilidad, no siempre en pareja.

Y hay un punto específico que muchas veces lleva a las personas hasta estas clínicas: la postergación de la maternidad y la paternidad.

"Los primeros hijos se empiezan a buscar entre los 38 y los 39 años, fundamentalmente por parte de la mujer", dice a Clarín el especialista en medicina reproductiva Fabián Lorenzo.

Según explica, esto no necesariamente reduce la búsqueda del primer embarazo, pero sí tiene un fuerte impacto sobre la posibilidad de tener un segundo hijo.

"Es un descenso marcado. Pareciera que las parejas que tienen un solo hijo se conforman con eso y no tienen la previsión a futuro, la planificación reproductiva de qué acciones tomar en función de la dificultad de lograr el embarazo", afirma.

Lorenzo propone hacer un ejercicio, con el reloj biológico en mente.

"Si se comienza a buscar el primer hijo a los 37 años, puede transcurrir un tiempo hasta lograr el embarazo, después están los nueve meses de gestación, la lactancia y los primeros años de crianza. Entre que lo consiguen y nace el bebé, el segundo hijo muchas veces se empieza a buscar a los 40 o 41 años. Y eso hace que la tasa de búsqueda y de concreción espontánea sea menor. No quiere decir que no queden embarazadas de manera natural, sí que es más difícil", describe.

La medicina reproductiva en el país viene avisando desde hace años sobre esta realidad. Muchos pacientes llegan a la consulta sin información suficiente sobre cómo evoluciona la reserva ovárica.

"La mujer nace con una determinada cantidad de óvulos y esa reserva disminuye con el paso del tiempo, tanto en cantidad como en calidad. Muchas se sorprenden cuando reciben información sobre su fertilidad porque nunca antes nadie les habló del envejecimiento ovárico. Ahí es cuando aparece una sensación de frustración muy grande y la pregunta recurrente es por qué nadie les explicó", advierte Pasqualini.

Por eso, en el Mes Internacional del Cuidado de la Fertilidad, los especialistas insisten en la necesidad de incorporar el cuidado de la fertilidad dentro de los controles habituales de salud.

Lorenzo considera que todavía existe un déficit importante de información y asesoramiento. "No hay suficiente orientación sobre preservación de la fertilidad. Recomendamos realizar evaluaciones de reserva ovárica y, en determinados casos, guardar óvulos antes de buscar de manera espontánea, idealmente alrededor de los 35", explica.

La estrategia también puede ser útil para quienes desean tener más de un hijo. "Si una mujer busca un segundo hijo después de los 40 y ya preservó óvulos previamente, cuenta con más herramientas reproductivas disponibles", agrega.

En los centros especializados observan además otro cambio cultural. Desde la Asociación Civil Concebir, que acompaña a personas con problemas de fertilidad, aseguran que reciben cada vez más testimonios de quienes sienten que apenas pueden sostener el proyecto de un hijo o hija. Y muchos lamentos por el tiempo perdido.

“Llegan personas atravesadas por angustia, culpa o frustración. Si bien ya no es tanta la presión social alrededor de la maternidad y paternidad, cuando aparecen dificultades reproductivas y el camino a transitar o la indicación médica son las técnicas de reproducción humana asistida, el impacto emocional que provoca la noticia no es menor”, dice Romina Di Sciorno, del Equipo de Psicología de Concebir.

Los especialistas entrevistados en esta nota recomiendan que, pasados seis meses de relaciones sexuales frecuentes sin lograr embarazo, las personas consulten con un especialista en medicina reproductiva, sobre todo si se tiene más de 35 años.

Además, la posibilidad de la ovodonación es uno de los avances científicos con altas tasa embarazo y representa una alternativa segura para muchas personas que no pueden lograr un embarazo con óvulos propios.

AS