Fabiana Arriola tiene un tatuaje en su cuerpo que dice "Vivir solo cuesta vida". Fue el primero que se hizo cuando tenía apenas 17, hace ya 13 años. Esa misma frase, su favorita de todas las que el Indio Solari dejó, es la misma que lleva ahora en el pecho.

Su remera roja está desgastada por el paso del tiempo. Tiene casi 10 años desde la primera vez que su hermano menor la compró en Olavarría, en el que sería el último recital del Indio. Lo loco es que Fabiana se tatuó esa frase antes de saber que esa remera tendría la misma estampada en la tela.

Ella, como miles y miles de personas, vino a dar su último adiós al Indio a Villa Domínico. Vive en González Catán. No piensa irse todavía de esta misa ricotera de la que tantas veces formó parte su familia.

Fabiana no pudo ir a Olavarría, pero ahora guarda esta reliquia de remera y le confiesa a Clarín la historia detrás de ella.

"Mi hermano fue a Olavarría con mi papá. Fue en 2017, después de que mi hermano se trasplantara gracias a que mi papá le donó el riñón. Esto les quedó de recuerdo de ese último recital al que yo no pude ir. Ahora la tengo porque yo le cambié una mía que usé en Mendoza y él me dio esta", cuenta Fabiana.

Y agrega sobre aquella vez: "Ya sabemos lo que pasó en Olavarría (hubo dos muertos y varios heridos por una avalancha humana) y él estaba muy cerca. Empezamos a preguntarle si estaba bien y dónde. Teníamos miedo con todo el tema del trasplante. Él nos decía que estaba todo bien, él quería vivirlo".

Villa Domínico embanderado con frases del Indio. Foto: Fernando de la Orden

La sangre ricotera en su familia pesa mucho. Toda su familia sigue al Indio desde siempre. Su papá fue el primero en seguir a Los Redondos por donde pudo. Luego, lo siguió la mamá de Fabiana.

"Imaginate que mi abuela me decía '¿cómo no vas a tener el rock en la sangre si cuando estabas en la panza de tu mamá ya pateabas con rock?'", recuerda.

El viernes, cuando se enteró de la noticia de la muerte de Solari, a Fabiana se le vinieron encima miles de recuerdos con la música de su vida. Al velorio de su ídolo vino con su pareja.

"Mi hermano también vino, pero está por otra parte. Hoy es el cumpleaños de mi papá y desde el viernes que está en cama. No pudo venir. No se puede levantar. Él dice que se queda con los mejores recuerdos, pero imaginate lo que repercute esto", añade Fabiana.

Miles de fanáticos llevan banderas con frases para despedir al Indio. Foto: Mariana Nedelcu

Para ella la música de Patricio Rey es la banda sonora de su vida. "El Indio siempre dijo que a las letras les ponemos el significado nosotros. Pasamos la enfermedad de mi hermano, pasamos la separación de mis papás. En una época no podía entender la separación de mis viejos esto fue mi refugio", concluye.

Ya con la llegada de la noche y algunas gotas de lluvia, mientras la gran fila de fieles que viene desde más allá de Puente Pueyrredón avanza para dar su último beso a su ídolo, los mensajes con las frases que dejó en vida ilustran las paredes y las banderas, los buzos y las remeras. Las caravanas con gente de todo el país no dejan de llegar.

Pese a que empieza a verse una insistencia y cansancio por el tiempo de espera, para muchos los parlantes recuerdan constantemente que ingresará hasta el último que quiera despedirse del Indio. A las 19, anunciaron que había un millón de personas.

Según los datos oficiales provistos por la Provincia de Buenos Aires, a la capilla ardiente asistían 15 mil personas por hora y cerca de las 20 ingresaron más de 200.000. Había casi diez kilómetros de fila.

Una marea humana para despedir al Indio. Foto: Fernando de la Orden

"Se me hizo piedra el corazón, respiro igual"; "Donde hay dolor, habrá canciones"; "Si no hay amor que nl haya nada entonces", son palabras que revisten el sentimiento de todas las generaciones que se cruzan en medio del dolor y el amor. Hay abuelos, padres y niños, amigos y amigas.

Merchandising, comida y bebidas en la misa ricotera

Las ideas del Indio -o su legado ahora- se leen en el pecho de miles. Algunas las banderas que flamean en el aire se encuentran a $ 10.000.

Las remeras con sus míticas frases, con el nombre de todos sus discos y con su cara se hallan en mil colores y formatos: entre $ 20.000 a $ 25.000 se puede pagar por alguna. Hay también para los que prefieran buzos, en un precio que alcanza los $ 40.000.

Otros precios que se manejan incluyen el vaso de fernet con coca entre $ 8.000 y $ 10.000. Los panchos a $ 2.500 y las hamburguesas a $ 3.000 son otras dos opciones muy populares.