Las provincias que ya venían con peores resultados en Lengua en sus escuelas primarias fueron las que más mejoraron en estos dos últimos años. El dato surge del informe de la prueba Aprender tomada el año pasado, que el Gobierno presentó parcialmente el martes, pero publicó en la Web en forma completa este viernes, mientras jugaba la Selección contra Cabo Verde.
La prueba Aprender fue tomada el año pasado a los alumnos de sexto grado de todas las escuelas, públicas y privadas, del país. El informe muestra que en Lengua hubo una mejora en todas las provincias con respecto a la anterior evaluación en sexto grado de 2023, pero mejoraron más las provincias que tienen peores rendimientos, como La Rioja, San Juan y Catamarca. En Matemática, la mejora general fue más leve y sin diferencias claras entre provincias
Operativo Aprender en Río Negro. Foto: Archivo.
En ningún lugar del informe se atribuyen los resultados obtenidos al Plan Nacional de Alfabetización, que en los últimos dos años se concentró en el ciclo básico de la primaria, es decir, de primer a tercer grado.
Si bien es cierto que los resultados generales en Lengua son los mejores de los últimos 10 años como promocionó el Gobierno, la evolución muestra una mejora consistente -con algunos subes y bajas- desde el año 2013 en adelante, cuando 41,7% de los estudiantes no llegaba al nivel satisfactorio. Hoy, ese porcentaje está en 23,1%.
Evolución de los rendimientos de Lengua en la prueba Aprender a estudiantes de sexto grado.
La prueba Aprender 2025 tuvo una muy alta participación de los estudiantes en todas las jurisdicciones, menos en Neuquén, donde apenas respondió el 23,2% de los estudiantes y, por eso, la muestra no es representativa.
Más pista para despegar
El informe de Aprender 2025 publicado este viernes es completo y abarca diversas dimensiones de lo que sucede con los aprendizajes en la Argentina. Uno de los puntos de mayor relevancia es qué ocurrió con Lengua.
Allí sobresalen una serie de cuadros que comparan el rendimiento promedio de los alumnos en 2025 con respecto a 2023.
Como ya venía sucediendo históricamente, las jurisdicciones con mejores desempeños fueron la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Chubut y Tierra del Fuego. Entre las provincias más rezagadas están Chaco, Santiago del Estero, La Rioja, San Juan y Catamarca.
Dentro de cada una de ellas se registra mucha desigualdad y situaciones diversas según la zona geográfica de cada territorio.
Resultados de la prueba Aprender 2025, tomada a estudiantes de sexto grado de todo el país.
El informe muestra que las jurisdicciones que, en promedio, partían de puntajes más bajos tuvieron aumentos relativamente mayores que aquellas que ya se encontraban en niveles más altos.
El gráfico muestra que las provincias que más progresaron de 2023 a 2025 son las que menos rendimiento tienen.
Donde más se puede ver esto es en provincias como Chaco, Catamarca, San Juan y La Rioja, que registraron los incrementos más importantes, mientras que jurisdicciones que ya partían de niveles elevados, como Tierra del Fuego, Córdoba y Ciudad de Buenos Aires, mostraron mejoras más moderadas.
Otro gráfico que muestra que las provincias que más progresaron de 2023 a 2025 son las que menos rendimiento tienen.
De todos modos, la tabla general sigue igual: ninguna provincia pasó a otra.
“Los resultados muestran simultáneamente dos fenómenos: por un lado, una mejora de carácter federal, presente en todas las jurisdicciones; por otro lado, una moderada reducción de las brechas territoriales, producto de avances proporcionalmente mayores en las jurisdicciones que partían de situaciones más rezagadas”, dice el informe oficial.
¿Por qué mejoraron más los que peor estaban? Consultado por Clarín, Alejandro Ganimian, especialista en evaluaciones educativas de la Universidad de Nueva York, dijo que hay varias posibilidades.
“Algo que sucede muy frecuentemente en educación es que los estudiantes, las escuelas, y/o los sistemas con menores resultados suelen mejorar más rápidamente porque tienen un mayor margen para hacerlo. Si hay dos provincias, una con mucho menor desempeño que la otra, la primera tiene ‘más pista para despegar’ que la segunda”, afirmó.
“Es posible que esto se deba en parte a que enseñar lo necesario para progresar desde un nivel bajo a uno mediano sea más fácil que enseñar lo que se necesita para ir de un nivel medio al alto”, agregó.
Más alumnos y más preguntas
La edición 2025 de la prueba Aprender tiene otros dos aspectos para resaltar, según la mirada de Ganimian. Es la que tuvo mayor participación de escuelas y alumnos y se aumentaron muchos los ítems (o preguntas) que se les hace a los alumnos. “De sostenerse, ambos factores van a contribuir a hacer los resultados de la prueba más comparables en el tiempo”, dijo el experto a Clarín.
Estudiantes completan la prueba Aprender. Foto: Archivo.
Con respecto a los ítems, Ganimian explica que desde 2016 el total de preguntas en Aprender era 72 para cada disciplina y año. En 2025 esto se amplió a 96 ítems. Esto significa que la prueba del 2025 estimó más precisamente todos los umbrales de desempeño.
“Para entenderlo hay que pensarlo así -explica Ganimian-. Imaginate que querés encuestar a la gente por su intención de voto en una elección. El primer año, solo les haces una pregunta (por quién vas a votar). Hay idiosincrasias de esa pregunta (como está fraseada, si se entiende) que van a hacer que los resultados salten de un año al otro no porque la gente cambie su intención de voto sino por cómo interpretan la pregunta. Si el tercer o cuarto año incluís tres preguntas diferentes (por quien vas a votar, qué candidato te gusta más, qué candidato creés que merece tu voto) podés estimar la intención de voto con mayor precisión de ahí en adelante”.
“Si los resultados de la encuesta cambian, ahí es más probable que sea porque cambió la intención de voto”, cerró.
Libros, redes y otros factores asociados
La edición 2025 de la prueba Aprender puso especial foco en los factores asociados al aprendizaje. Es decir, todo aquello que rodea el mundo de los estudiantes y no está vinculado a la escuela.
Uno de los datos más llamativos es que uno de cada cinco alumnos de primaria (20,7%) vive en hogares donde no hay ningún libro, una proporción que se eleva al 43,8% entre los estudiantes de nivel socioeconómico bajo. En el extremo opuesto, apenas el 0,9% de esos hogares tiene más de 100 libros, frente al 21,5% en los sectores de mayores ingresos.
La importancias de la lectura para el aprendizaje.
Esa diferencia también se refleja en los hábitos de lectura de los alumnos. Entre los que viven en hogares sin libros, casi dos de cada tres (63,6%) dicen que no leen, mientras que apenas 8,5% afirma hacerlo todos los días.
En cambio, entre quienes tienen más de 100 libros en su hogar, la proporción de no lectores cae al 23,9% y casi uno de cada cuatro (23,2%) lee diariamente. Los datos muestran una fuerte asociación entre la disponibilidad de libros en el hogar y la frecuencia con la que leen los estudiantes.
El informe también encuentra diferencias según el uso de las redes sociales. Los estudiantes que no usan redes presentan los hábitos de lectura más favorables: 20,4% lee todos los días y 31,9% dice no leer.
En el otro extremo, entre quienes usan redes sociales a diario, la proporción de lectores cotidianos baja al 12,1%, mientras que quienes no leen ascienden al 42,7%.
En materia de acceso a la tecnología, el panorama es diferente. La conectividad está prácticamente universalizada: el 96,7% de los estudiantes tiene acceso a Internet en su hogar y el 93,7% dispone de un teléfono celular.
Sin embargo, siguen fuertes las desigualdades en otros recursos que pueden resultar más útiles para estudiar. Mientras que dos de cada tres alumnos de nivel socioeconómico alto tienen una computadora de uso personal, esa proporción cae al 15,1% entre los estudiantes más vulnerables. La brecha también se observa en el acceso a tablets y otros dispositivos.
El informe oficial señala que “la creciente digitalización de la vida cotidiana plantea nuevos desafíos para la práctica de la lectura. En este contexto, la escuela puede cumplir un rol fundamental compensando las desigualdades origen y generando nuevos estímulos que inviten al acercamiento a la lectura. La biblioteca (escolar y/o áulica) resulta un ámbito relevante a ser aprovechado no solo como ámbito de lectura y préstamo de libros, sino también como un espacio de reflexión y trabajo acerca de lo leído”.
También aparecen diferencias vinculadas con la estabilidad de los equipos directivos. En las escuelas estatales, tres de cada cuatro alumnos van a escuelas cuyos directores llevan menos de cinco años en el cargo, mientras que en las privadas esa proporción desciende al 48,9%.
Pero, además, el informe encuentra una asociación entre la permanencia de los directores y los resultados de aprendizaje. En todos los niveles socioeconómicos, los alumnos de escuelas cuyos directores llevan 11 años o más en el cargo obtienen los puntajes más altos en Lengua.
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