Que el profesional de la salud de turno recomiende la vacunación es un factor determinante para que las embarazadas decidan inmunizarse, concluyó un reciente estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que arrojó, al mismo tiempo, un dato demoledor: más del 76% de las consultadas dijo que ningún médico le había recomendado vacunarse contra el virus que previene cuadros graves de bronquiolitis en los recién nacidos.
El trabajo analizó qué motiva o desalienta la vacunación en embarazadas en Argentina, contra tres enfermedades dominantes en el invierno: la gripe o influenza, el Covid y el virus sincicial respiratorio (VSR), responsable de la bronquiolitis.
La recomendación de los equipos de salud fue señalada como un factor influyente para decidirse en favor de la vacunación por casi todas las 452 embarazadas consultadas (mayores de 16 años), según advierte el trabajo de 103 páginas que la OPS realizó en tándem con el Ministerio de Salud de la Nación. Si bien la encuesta se llevó adelante entre septiembre y noviembre de 2024, la publicación se concretó este lunes, un año y medio más tarde.
La intención de estos organismos fue, en siete jurisdicciones del país (la Ciudad de Buenos Aires, la región sanitaria VI de la Provincia de Buenos Aires, Chaco, Neuquén, Salta, San Juan y Santa Fe), evaluar, a través de “métodos mixtos” -o sea, cuantitativos y cualitativos- cuáles son “los impulsores sociales y comportamentales” que propician la decisión de las gestantes de acudir oportunamente a vacunarse.
El 94,5% de las consultadas afirmó haberse dado la dosis antigripal por impulso del personal de salud. En el caso de la vacuna que previene el contagio de VSR, el 93,1% dio esa respuesta. Y para la que previene el Covid-19 fue el 78,5%.
Pero un punto determinante del trabajo es que reveló (o más bien confirmó, porque la caída en la vacunación ya se viene viendo hace años, también en embarazadas) la contracara de esta situación. Y es, la ausencia de una recomendación médica, factor que fue identificado como una de las principales barreras para vacunarse.
A esa variable se suman la falta de información (posiblemente por falta de campañas de difusión), la baja percepción del riesgo de enfermarse y las dudas sobre la seguridad de las vacunas. Aparecieron, aunque en menor medida, obstáculos prácticos, como dificultades para transportarse al vacunatorio, falta de solvencia económica o la imposibilidad que surge de las tareas de cuidado de personas. En especial, cuidar chicos.
La experiencia de la embarazada también resultó ser un aspecto importante, ya que tener dos o más hijos quedó asociado (dice el reporte) con una intención positiva hacia la inmunización, siempre en comparación con los datos de las gestantes primerizas. La cifras, con diferencias de hasta diez puntos porcentuales, son elocuentes: para influenza fue 83,6% (las que tenían hijos previos) versus 73,6% (las que no los tenían); para coronavirus, 19,8% contra 8,1%; y para VSR, 50% contra 40%.
Embarazadas, médicos y la necesidad de alentar a la vacunación
Un punto contundente del informe es el registro de la mayoría de las consultadas (76,8%) de que nadie les había sugerido aplicarse la dosis contra el VSR, una dosis incorporada recientemente al calendario de embarazadas, que tiene la crucial misión de resguardar al recién nacido de desarrollar cuadros graves por bronquiolitis, mostraron datos sólidos en distintos papers científicos.
En las palabras del trabajo, “menos de una quinta parte de las encuestadas (16,4%) afirmó haber recibido una recomendación para vacunarse contra el VSR durante el embarazo actual, mientras que el 76,8% mencionó no haber recibido ninguna indicación al respecto. Las fuentes de recomendación más frecuentes fueron ginecólogos/obstetras (52,7%), médicos (25,7%) y familiares (13,5%)”.
Mientras el 62,6% de las encuestadas dijo haber recibido una recomendación médica para vacunarse contra la gripe, esa cifra se desplomó al 32,5% en el caso de la inmunización contra el Covid-19. El trabajo señala que “un tercio de las encuestadas (32,5%) consignó haber recibido una recomendación para vacunarse, mientras que el 62,8% señaló no haber recibido ninguna recomendación”.
Volviendo a la bronquiolitis, el 77% de las encuestadas informó no haber recibido la vacuna contra el VSR durante el embarazo. Las razones de esa decisión (en línea con las respuestas que se dieron para las otras dos vacunas) competen al dominio de los “pensamientos y sentimientos, procesos sociales y cuestiones prácticas”, informa el trabajo.
Pero, respecto de la gripe, casi la mitad de las encuestadas (46,9%) dijo que el embarazo modificó su preocupación por contraer la enfermedad, sea por el deseo de proteger al bebé como por la percepción de que durante la gestación hay una mayor vulnerabilidad frente a la infección, y también por las limitaciones para recibir determinados medicamentos en esa etapa.
En cuanto al Covid, entre quienes no se vacunaron durante el embarazo, la razón más mencionada fue nuevamente la falta de recomendación del personal de salud. Después aparecieron las creencias personales, el desconocimiento sobre la vacuna y cuestiones vinculadas con el momento de aplicación.
La representante de la OPS en Argentina, Eva Jané Llopis, sostuvo (a través de una comunicación del organismo) que los factores que influyen en la conducta de las personas frente a las vacunas “son complejos y dependen del contexto”, por lo que la evidencia muestra que informar qué se debe hacer no alcanza por sí solo para modificar conductas.
Según la OPS, los resultados permiten detectar oportunidades para fortalecer la comunicación con las embarazadas, mejorar la capacitación de los equipos de salud y facilitar el acceso a la vacunación durante una etapa considerada clave para proteger tanto a la madre como al recién nacido.
MG
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