España, finalmente, podrá bordar la segunda estrella en la camiseta de La Roja.
En Madrid, las 25 mil personas que siguieron el partido desde la pantalla gigante montada en la Plaza de Colón del centro de la ciudad eran pura euforia.
En la Plaza de la Selección, como bautizaron durante los días de Mundial a este rectángulo de cemento en el que ondea la bandera española más grande del país, los hinchas estallaron en gritos y llanto.
Los principales edificios administrativos de la ciudad -el Palacio de Cibeles, sede del ayuntamiento y la Real Casa de Correos, desde donde se gobierna la Comunidad de Madrid- llevan todo el fin de semana teñidos de rojo y oro, los colores de la bandera española. Y se fueron poblando de hinchas que sumaron más rojo y amarillo a la ciudad.
Los argentinos, que querían reunirse frente a otra megapantalla al aire libre a orillas del Río Manzanares, en Madrid Río, tuvieron que sacarse la camiseta de la Selección para entrar.
Los dos controles de seguridad que permitieron el ingreso de unos 15 mil hinchas no aceptaban la albiceleste. “Para evitar inconvenientes”, decían desde los controles.
En España residen 450 mil argentinos de los cuales unos 60 mil viven en la Comunidad de Madrid. Desde la capital española vieron como el anhelo de la cuarta estrella no pudo ser.
Madrid. Corresponsal
MG
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