Esta semana finalmente podría resolverse el destino del cuadro robado por los nazis a un galerista judío que permaneció oculto durante 80 años, hasta que apareció colgado en una pared de un chalet en venta en Mar del Plata.
“Retrato de una dama”, el cuadro en cuestión, es eje de un caso judicial inédito en la historia argentina. El juez federal de Mar del Plata, Santiago Inchausti, tiene que resolver a quién entrega el cuadro como su legítimo propietario. La obra, recuperada en septiembre del año pasado, la tenían Patricia Kadgien y su esposo, Juan Carlos Cortegoso, en su casa en esa ciudad balnearia.
Patricia Kadgien tenía el cuadro en su casa. Foto Reuters / Archivo
La mujer es hija del jerarca nazi Friedrich Kadgien, el "mago de las finanzas" de Adolf Hitler. La que reclama su devolución es Marei von Saher, la nuera de Jacques Goudstikker, el galerista a quien los nazis le expoliaron su importante colección de arte. Von Saher, que vive en Estados Unidos, es la heredera del marchante.
Este viernes está prevista una audiencia en Mar del Plata que será clave. La solicitaron la defensa de Kadgien y Cortegoso, y la fiscalía. Según pudo saber Clarín, el matrimonio solicitó una probation para evitar un eventual juicio.
Es que la querella de Von Saher —representada por las abogadas Yaél Weitz y Amelia Keuning del estudio neoyorquino Freedman Normand Friedland (FNF) y los argentinos Herberto Antonio Robinson, Guillermo Brady y Juan Ignacio Pascual del estudio local McEwan— ya anticipó que pediría una imputación por delitos graves: encubrimiento agravado, lavado de activos agravado y la imprescriptibilidad por conexidad con delito de lesa humanidad.
Si bien el que tiene la última palabra es el juez Inchausti, tanto la querella como la fiscalía estarían de acuerdo en evitar el juicio con una única e ineludible condición: que el cuadro sea devuelto a los herederos de Goudstikker.
La nuera del galerista, además, tiene la intención de que si finalmente la Justicia resuelve a su favor y le restituyen el cuadro, pueda ser exhibido temporalmente en el Museo del Holocausto para dar un mensaje de concientización.
Las autoridades del museo porteño lo ven con buenos ojos. “Si la Justicia avanzara favorablemente y los herederos decidieran otorgarla en préstamo al museo, poder exhibirla tendría un enorme valor educativo y simbólico para las nuevas generaciones”, había señalado su presidente, Marcelo Mindlin.
Una historia de película
"Retrato de una dama", una pieza pintada en el siglo XVIII, era parte de la importante colección que tenía el galerista judío en su negocio de Ámsterdam. Eran más de mil obras de arte, incluidos varios Rembrandt y Vermeer. El galerista huyó del régimen nazi con su familia en un barco, pero murió en la travesía. La galería fue “comprada” por el comandante en jefe de la fuerza aérea nazi Hermann Göering, también coleccionista de arte.
Se llevó 800 piezas a Alemania, de las cuales se quedó con unas 300: el resto volvió a Ámsterdam y se vendió en subastas. No está claro en qué momento exacto el "Retrato de una dama" pasó a manos de los Kadgien.
El cuadro robado apareció en agosto del año pasado, luego de una investigación de un medio neerlandés. Lo detectaron en la pared del living del chalet marplatense de Kadgien, en las fotos de una publicación de una inmobiliaria.
Ante la Justicia, la mujer argumentó que lo había adquirido una cuñada de su padre —hermana de su primera esposa— en un museo de Colonia en 1943, y que desde entonces había permanecido en su familia.
Una pericia de expertos de la Academia Nacional de Bellas Artes corroboró que la pieza pertenecía a la galería de Goudstikker en los Países Bajos y un informe de la DAIA también dio cuenta tanto de esta situación de expolio que sufrieron los bienes del marchante como de los antecedentes de recuperación de obras saqueadas. Y enmarcó su restitución como “un acto de justicia histórica y reparación moral”, más allá de la cuestión patrimonial.
El frente al Museo del Holocausto en Buenos Aires. Allí podría ir el cuadro. Foto EFE/ Matías Martín Campaya
Es que el valor del cuadro es muchísimo mayor que los 250.000 euros en los que fue tasado por los expertos de la academia: representa una muestra más que gráfica de los horrores del nazismo. Mientras la Justicia decide su destino, la obra está bajo custodia de la Corte Suprema de la Nación.
AS
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