Dos estudios realizados en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y en el Hospital Garrahan aportan nueva evidencia sobre el comportamiento en la práctica clínica de una triple terapia moduladora en niños con fibrosis quística producida el país.

Para confirmar su eficacia y seguridad "en vida real", como se dice técnicamente, siguieron a pacientes tratados con la formulación argentina durante períodos prolongados, y encontraron mejoras en parámetros centrales de la enfermedad, como la función pulmonar, las exacerbaciones respiratorias y la calidad de vida en conjunto.

Los resultados adquieren particular relevancia porque se trató a una población exclusivamente pediátrica. En Argentina se estima que hay actualmente unos 1.800 pacientes y que nacen 100 niños por año con esta patología. La novedad se conoce en el marco del Día Mundial de la Fibrosis Quística, que es este martes 8 de septiembre.

Uno de los trabajos fue publicado en Pediatric Pulmonology y el otro en Journal of Cystic Fibrosis. En ambos casos, los investigadores obtuvieron la nueva evidencia científica de la formulación de producción nacional en comprimidos autorizada por la ANMAT en mayores de 6 años.

En el estudio del Gutiérrez, un equipo liderado por Alejandro Teper siguió durante 12 meses a 71 pacientes de 6 años o más. Del total, 43 no habían recibido previamente moduladores y 28 ya habían sido tratados con otro modulador (una terapia importada).

Una tomografía computarizada de pulmones con fibrosis quística.

Después de un año, los dos grupos mostraron una evolución favorable. Entre los pacientes que no habían tenido exposición previa a moduladores, la función pulmonar aumentó 20,8%, mientras que en quienes ya habían recibido otro tratamiento el incremento fue de 18,5%. También mejoró la capacidad para eliminar secreciones de los pulmones: 13,3% en el primer grupo y 11,2% en el segundo.

Otro de los cambios registrados fue el de la calidad de vida, que aumentó 66,1% entre los pacientes sin tratamiento modulador previo y 30,4% entre quienes ya habían recibido otro modulador. El cloro medido mediante la prueba del sudor, un indicador característico de la fibrosis quística, descendió entre 53% y 58%.

En los pacientes que no habían recibido previamente moduladores también se observó una mejora significativa del estado nutricional.

“La formulación genérica argentina demuestra una eficacia clínica y una seguridad robusta, que reflejan los resultados reportados para la formulación original importada, incluyendo una evolución favorable de la función pulmonar, del estado nutricional y de otros parámetros clínicos relevantes”, explica Alejandro Teper, Jefe del Centro Respiratorio del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

Uno de los datos más renombrados apareció al analizar las exacerbaciones respiratorias graves. En ambos grupos se registró una disminución de 95% y ningún paciente tuvo que ser hospitalizado por esa causa durante el año de seguimiento.

La novedad se da en el marcio del Día Mundial de la Fibrosis Quística, este 8 de septiembre.

Teper remarca que estos hallazgos aportan evidencia clínica local sobre el desempeño de la triple terapia nacional y respaldan su utilización en la práctica clínica. "La triple terapia importada está aprobada, por ejemplo, en Estados Unidos, a partir de los 2 años. La que se hace en Argentina representa un costo anual hasta 10 veces menor", marca Teper.

"Es una formulación local que es similar a la importada con un costo mucho más bajo. La novedad es que es la primera nacional que puede usarse desde los 2 años", detalla a Clarín Claudio Castaños, al frente del equipo que realizó el otro estudio, en el Garrahan.

Ese segundo trabajo aporta resultados en una población diferente y permite observar si la tendencia se repite en otro centro de referencia. Se analizó a 55 niños con fibrosis quística que recibieron la triple terapia de producción nacional entre 2022 y 2025.

Tras 12 meses, la mediana de la función pulmonar pasó de 80,7 a 101, lo que representa un incremento de 25%. También se redujo en 45 mEq/L el cloro registrado en la prueba del sudor. En paralelo, la proporción de pacientes que presentaron exacerbaciones respiratorias graves cayó de 40% a 7,2%.

El análisis de las secreciones pulmonares mostró además una reducción de la presencia de Pseudomonas aeruginosa, una bacteria asociada a las infecciones respiratorias crónicas en personas con fibrosis quística. Pasó de 29% a 15%. También se observó una mejora en la calidad de vida. Según los investigadores, el tratamiento fue bien tolerado y no se registraron efectos adversos graves.

“La formulación genérica argentina estudiada mostró resultados comparables a la original de la triple terapia moduladora del CFTR (tanto en la función pulmonar como en las exacerbaciones y test del sudor)”, comenta Castaños, jefe del Servicio en Neumología Pediátrica de ese hospital.

Los dos trabajos fueron realizados de manera independiente en instituciones clave para las investigaciones en vida real y coinciden en varios de los principales indicadores clínicos.

Aportan evidencia local que complementa los resultados obtenidos previamente en investigaciones internacionales. A estos datos se agregan los estudios de bioequivalencia y biodisponibilidad con los que ya cuenta el medicamento.

Una enfermedad genética que ataca a los pulmones

La fibrosis quística es una enfermedad genética y hereditaria vinculada a alteraciones en el gen CFTR. Para que un niño o niña desarrolle la enfermedad debe recibir una copia alterada del gen de cada uno de sus padres.

La alteración modifica el funcionamiento de una proteína que interviene en el movimiento de sales y agua a través de las células, lo que genera secreciones anormalmente espesas.

El problema se hace especialmente visible en el aparato respiratorio, donde el moco puede acumularse y obstruir los bronquios, favoreciendo infecciones y un deterioro progresivo de la función pulmonar. La enfermedad también puede comprometer el páncreas, el hígado, el aparato digestivo y otros órganos.

Entre sus manifestaciones se encuentran la tos persistente, las infecciones respiratorias, las dificultades para aumentar de peso y distintas alteraciones nutricionales.

El diagnóstico puede apoyarse en la pesquisa neonatal y en la prueba del sudor, que mide la concentración de cloro. Ese examen ocupa un lugar central en el seguimiento porque permite observar una de las alteraciones características de la enfermedad y, en el contexto de las terapias moduladoras, evaluar también la respuesta al tratamiento.

Durante años, el tratamiento de la fibrosis quística estuvo concentrado en controlar las consecuencias de la enfermedad: las infecciones, la acumulación de secreciones, el deterioro pulmonar y los problemas nutricionales. Los moduladores del CFTR introdujeron otro enfoque: actuar sobre el mecanismo relacionado con la alteración genética en determinados pacientes y modificar el curso de la enfermedad.

En la Argentina, el acceso a estas terapias también estuvo atravesado por su costo y por la disponibilidad de tratamientos. En 2020, durante el debate de la ley de fibrosis quística, el precio de algunas terapias moduladoras era uno de los principales puntos de discusión. Desde entonces, la aparición de alternativas de producción local modificó parte de ese escenario.

Una nueva presentación para los más chicos

A la evidencia clínica se suma una segunda novedad. Se anunció el lanzamiento de una nueva presentación pediátrica granulada de la triple terapia moduladora del CFTR, indicada para niños desde los 2 años y con un peso superior a 14 kilos.

La formulación granulada es la primera presentación de este tipo disponible en el país para este tratamiento y permite ampliar su utilización hacia edades más tempranas. Hasta ahora, existía la alternativa nacional para mayores de 12 años, y la pediátrica, en comprimidos, pero a partir de los 6 años y en pacientes de más de 30 kilos.

La posibilidad de administrar el tratamiento en una presentación granulada tiene importancia práctica en pediatría, donde la facilidad de administración puede condicionar la utilización sostenida de un medicamento.

En este caso, el desarrollo amplía la alternativa terapéutica para niños pequeños con fibrosis quística y extiende el rango de edad al que puede llegar la triple terapia.

El nuevo producto se incorpora así en un momento en el que la discusión sobre la fibrosis quística ya no pasa únicamente por el control de los síntomas. La evidencia acumulada alrededor de los moduladores del CFTR abrió la posibilidad de intervenir sobre el mecanismo de la enfermedad y buscar una reducción de sus principales consecuencias respiratorias y nutricionales.

Para una enfermedad crónica en la que el deterioro respiratorio acumulado puede determinar buena parte de la evolución futura, medir esos cambios en pacientes pediátricos resulta especialmente relevante. Los estudios no reemplazan la evidencia internacional, pero permiten conocer cómo responde una población local en los centros donde recibe atención cotidiana.

El desafío en adelante, detallaron desde el hospital Gutiérrez, es sostener el seguimiento de esos pacientes y determinar si las mejoras observadas durante el primer año se mantienen en el tiempo. En paralelo, la llegada de una formulación granulada desde los 2 años amplía la población pediátrica que puede contar con una alternativa adaptada a su edad.

PS