Graciela Salazar (61) salpica fortaleza. Tiene empuje, se da ánimo y no flaquea a la hora de proponerse objetivos. Sin embargo, dice sin preámbulos que se murió hace tres años cuando su hija Denise Rodríguez (33) decidió partir de este mundo. Desde ese día se pregunta cómo seguir adelante, cuáles son las razones para levantarse e ir a trabajar cuando el vacío no la deja en paz. "Den sabía que su pedido me iba a dar una energía extra".
En abril de 2023, Graciela se encontró con una carta de despedida de Denise. Desgarradora, escalofriante, pero también significativa. "Necesito que sigas adelante, el mundo te necesita. Luchá por la salud mental y un mundo mejor. Sos la mejor persona que conocí". En otro párrafo, se lee: "Yo estoy muy cansada. No le encuentro sentido a la vida y necesito descansar. Siempre voy a estar con vos, necesito partir. Te amo siempre, Denise".
Graciela trabaja en una empresa como responsable de marketing y es coach ontológica. El mensaje de "necesito que sigas adelante" de su hija es lo que motoriza su día a día, el estímulo que le inyecta la fuerza para levantarse y seguir adelante aunque, lógicamente, a veces flaquea.
"En lo personal es una lucha perdida porque perdí a mi única hija. Den no está conmigo, pero me hizo un pedido especial y esa es mi lucha, mi misión, mi objetivo a futuro. Es esencial hablar del suicidio, es fundamental que la gente se manifieste y se saque el estigma, porque la salud mental está estigmatizada. Es importante que se concurra al Congreso".
"Estoy muy cansada, no le encuentro sentido a la vida", le escribió Denise a Graciela, antes de tomar la trágica decisión, en abril de 2023.
El 10 de septiembre es el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, pero este domingo 13 se realizará una convocatoria, a las 17, frente al Congreso Nacional, organizada por Empesares, un proyecto de acompañamiento emocional para personas que han perdido a un ser querido. "Es un encuentro en el que nos reunimos familias que han pasado por esta tragedia y muchas personas que están luchando por su vida. Será en silencio y en paz. No es política, no queremos que se politice, sí que seamos escuchados".
En Argentina el suicidio ya es la principal causa de muerte entre los jóvenes. Entre 2017 y 2025 el total de casos aumentó el 57,6%, según la estadística oficial. El año pasado 5.209 personas se quitaron la vida. En el grupo de 15 a 34 años, los suicidios desplazaron a los accidentes de tránsito como el primer motivo de fallecimiento.
Graciela mira, lee y relee esa carta que, confiesa, es todo para ella. "La tengo guardada en un sobrecito de tela que Denise confeccionó en uno de los talleres de la internación y ya perdí la cuenta de cuántas veces la leí y la voy a seguir leyendo. Sorprende con qué serenidad y amor está escrito cada párrafo", comenta y agrega: "Ese día la carta se la llevó la Policía sin que yo supiera, porque no pude entrar al departamento. A los tres o cuatro días tuve que ir a la comisaría a declarar y ahí me la entregaron".
"Explotaba de ganas de vivir. Luchó como una leona, pero se agotó", expresa Graciela Salazar sobre su hija Denise.
Respira hondo Graciela. "El momento en que me dieron la carta fue uno de los más fuertes de mi vida. Sentí que la tenía frente a mí despidiéndose. Y esas líneas tienen el valor del vínculo físico que ya no tengo, y el paso a la creación del vínculo espiritual que refuerzo día a día. La carta es la búsqueda de señales, le hablo pidiéndole que me guíe, que me diga cómo está".
Antes de enfocarse en los últimos días de su hija, habla de ella con admiración, empatía y comprensión. "Denise explotaba de ganas de vivir, quería hacerlo, luchó como una leona, lo intentó, pero lo otro fue más fuerte. Las personas que se suicidan no es que se quieren morir, sino que no pueden más con su vida".
Denise Rodríguez (33) estudió artes en el UNA, hizo danzas, expresión corporal y actuó en el teatro independiente. Murió en abril de 2023.
Hizo de todo para salir adelante: terapias con psicólogos y psiquiatras, planes de medicación, tratamientos, hospitales de día. "Un día me dijo: 'No puedo más mamá, por favor intername'. Y te confieso que es la peor decisión que puede tomar un familiar, pero hubo que hacerlo. Ella tuvo tres grandes internaciones, la última no la superó. Se agotó, se desesperanzó, me duele en el alma por el sufrimiento que transitó y yo no pude hacer nada".
Denise estudió artes en el UNA, tomó clases de actuación en la escuela de Norman Briski y de danza en la de Julio Bocca, actuó en obras independientes y buscaba alternativas para salir adelante, por eso descubrió la expresión corporal, como medio de sanación. "Hasta llegó a dar talleres de danza y expresión corporal en la villa 31, para aquellas personas que padecieron físicamente la pandemia", enfatiza Graciela con orgullo.
"Mi hija se fue sin saber su diagnóstico, aunque sabía qué le pasaba, intentaba ponerlo en palabras. Como era muy sensible y vulnerable, tenía picos emocionales que la desregulaban. Den vivía sola en San Telmo, pero cuando no estaba bien, yo me instalaba con ella. En su entorno ella mucho no contaba, no quería decir que tomaba medicación, por temor a ser mal vista. Le costó lograr la aceptación, ser integrada. Pasó por momentos en los que fue rechazada y hasta desafectada de una obra de teatro. Fue muy tremendo".
El suicidio en la Argentina es la principal causa de muerte entre los jóvenes. En 2025 perdieron la vida 5.209 personas.
Habla Graciela de la falta de empatía, de escucha y de amorosidad. "Hay que desenmascarar a la salud mental, romper el silencio, dejar que sea un tema tabú y empezar a hablar con compromiso de la tragedia que vivimos. Hay chicos que se suicidan porque son víctimas de bullying, por eso insisto en que hay que instalarlo en escuelas, empresas y la propia familia. Es prioritario preparar a los maestros, formarlos en inteligencia emocional y salud mental".
"Luchá por la salud mental y un mundo mejor", le escribió Denise en esa carta que no tiene fecha y se desconoce cuándo la escribió. Graciela no le quiere fallar a su hija y se zambulle en un tema espinoso. "Hay un sistema que no funciona. A diferencia del cáncer, por ejemplo, que tuvo un evidente progreso, la salud mental nunca logró ningún tipo de evolución desde lo científico y está estancada. Y la sociedad en general no es consciente, cree que no le va a pasar, pero nadie está exento de caer en depresiones".
Siente Graciela que hasta el más mínimo aporte es importante. "Empezando con el trabajo hormiga de hacer algo por el de al lado que no está bien. Acercarse, escuchar, abrir el corazón para el otro no tiene precio. No sabés cómo ayuda. Yo lo hago con los mensajes que me llegan a mis redes sociales de gente que no conozco y me expresa ideas suicidas", hace saber esta madre estoica y comprometida, que reconoce que después de la partida de su hija, cuando pudo rearmarse, empezó a largar prenda de todo lo que había callado mientras luchaba con Denise.
Aquel domingo de 2023
Denise empezó a somatizar los primeros síntomas de depresión en 2008 cuando su papá Fabián Rodríguez murió de cáncer a los 45 años, tras una larga lucha de casi diez años. Graciela visibiliza aquella época como el puntapié inicial de los problemas de salud mental de su hija.
La noche del domingo 23 de abril de 2023, Denise estaba organizando cómo sería su semana. Horas después terminaría con su vida.
El domingo 23 de abril de 2023, en la casa de la calle Tacuarí, en San Telmo, estaban Denise, Graciela y la abuela Elsa (81). Denise había regresado hacía quince días de su tercera internación, que le llevó unas tres semanas. "¿Ma, me ayudás a organizar la semana?". Madre e hija agarraron una pizarra y fueron escribiendo las actividades de una semana que estaba por arrancar: incluían distintas terapias, un taller de redacción y "un reencuentro con su amada maestra, la coreógrafa y bailarina Ana Frenkel".
"Yo ese domingo tenía que salir por un compromiso laboral. No era habitual que sucediera, pero tenía que hacerlo. Ese día, Denise había merendado con una amiga, después vino mi mamá (la abuela Elsa), organizamos la semana, le di la medicación y me comentó que se quería ir de viaje a Mendoza, a visitar a una amiga. Yo le dije que todavía no era momento, pero ya se iba a concretar. Obvio, ella quería tener libertad de acción, y yo confiaba en Den, que se merecía tener una vida como la que deseaba".
"¿Nos damos un abrazo?". Denise y un mensaje a la sociedad. "¿Estamos escuchando como sociedad?", se pregunta Graciela, su madre.
Denise se acostó en su cama y la abuela Elsa estaba en otra habitación... Todo transitaba sobre rieles, aparentemente. "¿Mami, cuando llegues a la oficina me avisás que está todo bien?". A las 23.40 del domingo le escribí que estaba todo en orden y le puse que descansara. "Te amo, má", "te amo hija, te merecés lo mejor". Hasta que cerca de medianoche un aluvión de mensajes puso en alerta máxima a Graciela.
"Me empezaron a escribir sus amigos preocupados por los WhatsApp que estaban recibiendo de Denise. Yo no entendía nada, tampoco quería pensar demasiado, pero no dudé en subirme rápidamente al auto. No sé cómo hice para ir manejando a las disparadas con una mano y con la otra mandando mensajes y hablando por teléfono. Y decidí llamar a la encargada del edificio, que tenía las llaves, y le pedí que entrara. Fue y me dijo que Denise no estaba en la casa. A los pocos minutos llegué a la esquina de Tacuarí y Chile, donde ya estaban la Policía y los Bomberos. Y no me acuerdo más".
Febrero de 2023, en las playas de Miramar. Denise junto a su abuela Elsa, a quien adoraba.
Denise se había tirado desde la terraza del edificio. Aprovechó que su mamá no estaba y que su abuela dormía. Murió allí, no hubo nada que hacer, le dijeron los vecinos. "Yo me apagué en ese momento, me fui de este mundo, hay cosas que mi cabeza no registró". A los pocos días, la Policía le entregó la carta, que también le pedía: "Si podés tirar mis cenizas al mar con papá y el tío".
Concluye Graciela que a fin de año cumplirá la voluntad de su hija. "Hasta ahora no lo pude hacer porque un suicidio tiene sus tiempos judiciales, pero por supuesto que lo haré. Ella amaba la playa, tenía fascinación por el mar y la llevaré a Miramar, donde está viviendo mi mamá, que en nueve meses perdió a su compañero Juan (85), mi papá, y a Denise. Hoy mi mamá se va a dormir dándole un beso a las fotos de Juan, de Denise, y se acuesta abrazada a un peluche de mi hija".
MG
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