“Pilotos, pilotos”. El grito se escucha entre los peregrinos que llegan al kilómetro 0. Los vendedores ambulantes aprovechan que el cielo está gris y que una llovizna persistente acompaña las primeras horas de la mañana. El sol aparece poco. Las mochilas se cubren como pueden.
Pero nadie parece dispuesto a darse la vuelta. Este sábado se celebra la 52° Peregrinación Juvenil a Luján y, desde el Santuario de San Cayetano, en Liniers, comienza una caminata que para miles de personas tiene mucho más de una meta. Llegar a la Basílica representa una promesa cumplida, un agradecimiento.
A las 7 de la mañana, Jorge García Cuerva el arzobispo de Buenos Aires llegó con la mochila que lleva todos los años.
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Una multitud desafía la lluvia y camina hacia Luján.
“La peregrinación a Luján es expresión de la vida”, explicó. “Hay momentos de mucha alegría, hay momentos en que uno está muy cansado, hay momentos en los que uno dice ‘¿para qué vine?’ y hay momentos de mucha emoción y de encuentro y de desencuentro”, dice
La comparación se vuelve todavía más evidente mientras los peregrinos comienzan a avanzar bajo la llovizna.
Porque también hay momentos en que el camino obliga a cambiar los planes. Hay quienes se apuran para adelantarse a la lluvia. Otros se ponen un piloto. Algunos esperan a sus compañeros. Otros empiezan solos y terminan caminando junto a personas que no conocían cuando salieron.
Bajo la llovizna, una multitud de fieles peregrina hacia Luján. Foto: Cristina Sille
Hay una diferencia que atraviesa esta peregrinación respecto de otras: en noviembre, León XIV llegará a la Argentina y tendrá a Luján entre sus destinos.
La visita aparece en las conversaciones de los peregrinos y también en las palabras de García Cuerva, que considera que la llegada del Papa está funcionando como un impulso adicional para la comunidad católica.
“Este año el corazón de los cristianos está impaciente porque venga el Papa”, sostuvo.
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Así se vive la peregrinación a Luján bajo la lluvia.
Para el arzobispo, la visita encuentra a una Argentina con ganas de salir adelante pero también atravesada por enfrentamientos.
“Creo que estamos todos muy entusiasmados con su visita”, señaló.
Y describió al país que, según espera, encontrará León XIV: “Un pueblo esperanzado, un pueblo que tiene ganas de salir adelante, un pueblo que no baja los brazos”.
La 52° Peregrinación Juvenil a Luján. Foto: Cristina Sille
Pero agregó una demanda que considera central: “Al mismo tiempo, le quiere decir basta a la discriminación, a la intolerancia, al rechazo del otro porque piensa distinto”.
Las descalificaciones, dijo, “están a la orden del día”. Frente a eso, planteó que existe una necesidad de volver a encontrarse.
“Necesitamos unirnos”, sostuvo. “El Papa, que es el padre de todos, viene a confirmarnos en la fe”.
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Una multitud desafía la lluvia y camina hacia Luján.
La presencia del Papa también atraviesa el lema elegido para esta edición: “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”.
Mariela tiene 47 años y llegó desde Moreno con una mochila pequeña y una foto guardada en el bolsillo de la campera. Es la tercera vez que hace la peregrinación a Luján, pero asegura que este año el motivo es diferente. Viene a agradecer por la recuperación de su hijo después de un momento difícil.
“El año pasado vine a pedir. Este año vengo a agradecer”, cuenta antes de empezar a caminar. Y agrega: “No sé si puedo explicar qué tiene este camino, pero cuando llegás sentís que todo el cansancio valió la pena”.
El mal clima no detiene a los fieles en su caminata de fe. Foto: Cristina Sille
La visita del Papa también aparece en su conversación. “Me gustaría que pueda ver esto: la cantidad de gente que viene, que hace un esfuerzo, que sigue teniendo fe. Si pudiera decirle algo, le pediría que nos ayude a estar un poco más unidos”, dice.
Tomás Santillán tiene 22 años y llegó desde Lanús con cuatro amigos. Para él es la primera vez. Antes de comenzar, se sacan fotos, se acomodan las mochilas y compran pilotos porque la llovizna empieza a hacerse sentir.
“Yo nunca había venido. Mis amigos me insistieron y dije que sí. No sé cómo voy a llegar, pero ya estamos acá”, cuenta entre risas.
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Miles de fieles comenzaron la peregrinación a Luján bajo la lluvia.
Cuando habla de la llegada del Papa a Luján, reconoce que le da una dimensión diferente a la peregrinación. “Nosotros vamos caminando hasta ahí y después va a estar el Papa. Nunca pensé que iba a vivir algo así”, cuenta.
Silvia Veron tiene 61 años y viajó durante la madrugada desde Mar del Plata. Para poder participar, juntó dinero durante varias semanas para pagar el pasaje que la llevaría hasta Liniers. Dice que no quería faltar.
“Para mí Luján es como una cita”, explica. “Puedo estar cansada, puedo tener problemas, puedo no tener ganas, pero llega octubre y sé que tengo que venir”, dice a Clarín.
Peregrinación a Luján. Foto: Cristina Sille
Mira el cielo gris, se acomoda el piloto y se prepara para comenzar la caminata. La lluvia, dice, no va a cambiar sus planes. “La lluvia no importa. Después te olvidás. Cuando llegás a la Basílica ya no sentís los kilómetros. Sentís que cumpliste”, asegura.
Antes de ponerse en marcha, también piensa en noviembre, cuando el Papa llegue a la Argentina y visite Luján.
“Acá hay gente que todavía espera, que todavía pide y que todavía agradece. Que venga el Papa me pone muy contenta. Al otro papa no fui a verlo, pero ahora no pienso perdérmelo”, dice.
Una caminata que para miles de personas tiene mucho más de una meta. Foto: Cristina Sille
El año pasado, según las estimaciones difundidas por la organización, la peregrinación superó largamente el millón de personas. García Cuerva considera que este año puede repetirse una convocatoria similar.
La lluvia de esta mañana no parece modificar demasiado esa expectativa.
“¿La lluvia asusta al pueblo cristiano?”, le preguntaron. “No”, respondió.
Noticia en desarrollo.-
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