Especial para Infocampo

La cadena argentina del girasol enfrenta un desafío más que importante para esta campaña 2026: la producción mundial de esta oleaginosa será récord, lo que lógicamente puede ejercer presión sobre los precios.

Se espera que los principales países productores aumenten sus cosechas, empezando por los clásicos Rusia y Ucrania, lo que llevará a una producción global de 63,6 millones de toneladas (Mt) contra 55,2 en la campaña 2025/26, según estima el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). Consecuentemente, aumentará la producción de aceite y la exportación.

Para poner en contexto la situación de la Argentina, con una cosecha de 8 millones de toneladas estaría representando el 12,5% de la producción mundial, mientras que Rusia significa el 33%, con 21 millones; y Ucrania el 21%, con 13 millones.

Bajo este panorama, la primera conclusión es que habrá una competencia entre países girasoleros, en primer término, y entre aceites vegetales en segundo término, ya que hay un arbitraje entre ellos en términos del mercado global.

EL GIRASOL ARGENTINO, COMPETITIVO

Ahora bien, dicho esto, en el corto plazo hay dos factores que determinan el negocio del girasol.

  • En primer término, el conflicto militar en el Mar Negro que produjo una disrupción en el tráfico marítimo de productos agrícolas vía el estrecho del Bósforo.
  • En segundo lugar, la decisión del gobierno de la India de reducir temporalmente los aranceles de importación del aceite crudo de girasol por encima de la reducción que se implementó para los de soja y palma.

El punto es que los ataques a la infraestructura agroindustrial ucraniana prácticamente han impedido la carga y salida de buques con productos agro desde el puerto de Odesa, el principal de ese país.

Esto implica que los mercados que habitualmente abastecía por esta vía, hoy ya no lo están, empezando por la India, el principal importador mundial de aceites vegetales. Ucrania tiene que mover sus exportaciones por camión vía la Unión Europea, con costos crecientes.

Por otra parte, Rusia presiona con un aceite más barato. Si bien tiene las mismas dificultades para mover su producción por el Mar Negro que Ucrania, de alguna manera se las ha ingeniado para llegar a los mercados de Turquía, Egipto e incluso la India, con el plus de su menor precio, pero también con las dificultades logísticas de no poder salir por el Mar Negro.

Por eso, en este contexto y en lo inmediato, nuestro país tiene la ventaja de salir directo vía marítima con fletes competitivos.

El fabuloso presente del girasol argentino: se exporta hasta al Mar Negro, principal zona productora mundial

El consultor indio Tushar Agarwal explica en su último informe que nuestro país aparece como el mejor posicionado en la coyuntura actual (recordar que el derecho de importación del aceite de girasol quedó por debajo del de soja y palma), con envíos por 75.000 toneladas en septiembre.

El tema es que, aún cuando el precio del aceite de girasol argentino es el más competitivo puesto en esa nación asiática, los precios para la nueva cosecha pasaron de US$1.250/1.280, al rango de US$1.270/1.310 por tonelada.

EL GIRASOL Y EL MERCADO QUE VIENE

Veamos la situación actual del negocio en la Argentina. Efectivamente, los datos preliminares dan una exportación de 75.000 toneladas a la India en sePtiembre, sobre un total de 164.000, con una fuerte presencia en mercados de Medio Oriente (Jordania, Emiratos Árabes y Omán) sumando 45.000 toneladas.

El nivel de registración de exportaciones (DJVE) ya suma 1,7 millones de toneladas, un volumen récord, cuando todavía resta por anotar los negocios del último trimestre de la campaña (octubre, noviembre y diciembre).

Si tomamos como referencia la campaña pasada, que también fue récord, quedarían por anotar unas 220.000 toneladas, con lo cual la campaña terminaría muy cerca de las dos millones de toneladas.

En el gráfico adjunto se puede ver en las barras naranjas las DJVE de esta campaña, y en gris la de las campañas pasadas, con lo cual queda claro que la industria aceitera tiene un margen importante para registrar nuevas exportaciones.

Yendo a la escala de productor, hay una oportunidad de precios para la actual cosecha, pero en función de lo descripto para la campaña 2026/27; es decir, una producción global mayor, hay que estar atentos a un posible reacomodamiento de precios.