
A unos 15 kilómetros de la localidad formoseña de Subteniente Perín, cerca del límite natural con Chaco que marca el Río Bermejo, los hermanos Diego y Gabriel Soneira, socios en la empresa agropecuaria Santa Cecilia SRL, sembraron el 1° de septiembre del año pasado 630 hectáreas de soja de la variedad DM60i62 ipro, que cosecharon el 2 de febrero del corriente ejercicio.
En total, con un rendimiento de 38 quintales por hectárea, obtuvieron un lote de 36 toneladas que fue enviado a la planta de Renova SA, en Timbúes, y cumplió todos los parámetros requeridos por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) para conseguir la distinción de ser el “primer lote de soja” del ciclo 2025/26, y que fue rematado el viernes 24 de abril, con un precio de 1,8 millones de pesos la tonelada pagado por el Banco Macro y a beneficio de un programa de UNICEF.
Pero quizás lo más llamativo no esté en los datos relatados, sino en que poco tiempo después de cosechada esa soja, los Soneira sembraron maíz tardío que se cosechará a partir de julio próximo.
Sí, así como suena: una doble cosecha gruesa, copiando los modelos agronómicos típicos de Brasil, aprovechando precisamente condiciones de suelos y ambiente -sobre todo lluvias y temperaturas- que permiten una rotación intensiva de verano y en secano.
LA SOJA, EL MAÍZ Y EL POTENCIAL DE FORMOSA
En diálogo con Infocampo, tras recibir su galardón en Rosario por haber sido los autores del lote “primicia” de soja, Diego y Gabriel relataron cómo es este modelo agronómico que supone también mucha intensidad de trabajo, debido a la mayor presión de plagas, malezas y enfermedades de la región, y también muchísima tecnología: entre otros aspectos, realizan la mayoría de las labores por medio de drones.
Además, subrayaron el potencial de Formosa para crecer en la producción de granos, haciendo foco en sus condiciones naturales óptimas y también en una infraestructura vial muchísimo mejor que la que poseen otras provincias del norte argentino.
“El potencial es realmente enorme, por los recursos de suelo disponibles y el clima. Es una zona subtropical con un periodo libre de heladas muy grande y buenas precipitaciones, estamos en una isoyeta de 1000 milímetros, que son parejos durante todo el año, con un breve período de seca en nvierno”, mencionaron.
En cuanto a la doble cosecha gruesa en secano, compararon que es “algo parecido a lo que se hace en Brasil” y reconocieron que “no ocurre en muchos lugares de Argentina”. Por caso, los Soneira producen y asesoran a empresas agrícolas en Chaco y Santiago del Estero, y afirmaron que no conocen un planteo similar.
“La distribución de lluvias nos permite cosechar lo de primavera y volver a sembrar en febrero, logrando una doble cosecha anual. Podemos rotar soja o maíz en primavera y viceversa, o incluso pensar en porotos y algodón, que ya se está probando con éxito”, indicaron.
En el caso de este campo formoseño, es la tercera campaña en que apuestan a rotar soja y maíz. “Fuimos con la idea firme de que se podía. Pero igual tomamos recaudos: nuestra medida defensiva es que el primer cultivo temprano solo se hace si el perfil de agua está lleno; eso garantiza el 50% del éxito”.
LAS PAUTAS AGRONÓMICAS PARA LA DOBLE COSECHA
Lógicamente, una rotación tan intensiva obliga a llevar adelante prácticas agronómicas especiales que aprovechen las condiciones del suelo, pero no lo agoten.
“El maíz después de la soja se cosecha a finales de julio o agosto. Usamos drones para hacer un barbecho de precosecha y volvemos a meter un cultivo. El objetivo es que el suelo esté siempre cubierto y vivo para generar materia orgánica y mejorar la infiltración. En Formosa hay dos grados más de temperatura promedio que en Santiago o Chaco, lo que genera una actividad biológica muy intensa que descompone el rastrojo rápido; por eso es vital mantener la cobertura”, detallaron.
-Respecto al manejo, ¿cómo es el tema de insectos, malezas y el uso de tecnología?
-Usamos tecnología IPRO para insectos. Por ahora, tanto insectos como malezas están controlados, pero el trabajo es muy intenso. Un detalle clave es que no podemos entrar con maquinaria terrestre porque el campo es nuevo, tiene pozos o hay barro; por eso desarrollamos todo el trabajo exclusivamente con drones para las aplicaciones. La siembra, eso sí, sigue siendo directa convencional.
-En un sistema tan intensivo, imagino que la fertilización tiene especial importancia. ¿Qué han descubierto al respecto?
-Cada campaña vamos analizando e incorporando más información. Probablemente los maíces de primavera necesiten fertilización, porque la mineralización en invierno es más lenta. El rastrojo de marzo desaparece rápido por la alta actividad microbiana. Al ser campos que vienen de la ganadería, tienen fertilidad natural, pero creemos que habrá que fertilizar mucho antes que en Santiago del Estero, donde la falta de agua hace que la técnica no se difunda tanto. En Formosa, el agua da más tranquilidad para que el fertilizante rinda.
-¿Cómo manejan la rotación, incluso con un ojo puesto en el problema que es en el norte la chicharrita del maíz?
-Tratamos de diversificar al máximo: una parte va a maíz de primavera, otra a soja, otra a trigo o barbecho. Sobre el spiroplasma, estamos usando materiales resistentes y no estamos teniendo problemas, lo que nos permite incluso repetir maíz sobre maíz en algunos lotes para aumentar el carbono y asegurar la cosecha.
-¿Y las fechas o densidades de siembra?
-Estamos haciendo ensayos con grupos CREA para encontrar las densidades y fechas de siembra adecuadas, que están bastante corridas respecto a lo que conocemos en otras zonas. Es un proceso de aprendizaje constante al que esperamos se sumen más productores.
EL “MITO” DEL TRANSPORTE Y LA INFRAESTRUCTURA
Por último, para Diego y Gabriel el potencial de Formosa no está solo en sus condiciones ambientales, sino en que hay que derribar algunos mitos con relación a los costos logísticos y las condiciones de infraestructura.
-Formosa siempre se mencionó como una provincia con potencial inexplorado. ¿Por qué creen que no “explotó” antes la agricultura allí?
-Creemos que es porque el trabajo es muy intenso, más parecido a Brasil o Paraguay que al resto de Argentina. Hay que entrar al lote a la semana, porque las malezas crecen de forma violenta debido al clima. Muchos intentos previos fallaron por no estar acostumbrados a lluvias de 300 milímetros en una noche o por no usar siembra directa. Estamos domando el ambiente a través de la tecnología y la decisión de invertir.
-¿Qué otros “mitos” han derribado, por ejemplo, con el transporte o la infraestructura?
-El transporte era el “cuco”, pero medimos la distancia y no es más lejano que el norte de Santiago del Estero (Pampa de los Guanacos). Además, nos sorprendió la infraestructura: Formosa tiene una red de asfalto muy importante, mucho más amplia y en mejores condiciones que Chaco o Santiago. Y aunque falta desarrollar servicios y red de contratistas, ya estamos armando ese circuito. También el costo de la tierra es menor, aunque estimamos que el valor inmobiliario acompañará el crecimiento productivo como pasó en otras provincias.

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