
Lo que en la edición 2024 de Sitevinitech era una tendencia curiosa y llamativa, en 2026 los vinos sin alcohol fueron una de las temáticas impulsadas desde la organización de la feria vitivinícola más grande de Latinoamérica.
A lo largo de los dos años que habían transcurrido el vino sin alcohol pasó de ser algo llamativo para la industria elaboradora de vino para transformarse en una opción legal, aprobada en 2025 por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), y que por estos tiempos busca sembrar la confianza del mercado.
La tarea no parece ser sencilla, pero el interés es real: no fue casual que una de las salas de conferencias tuviera como disertante especial a la especialista Rebecca Bodon, de la firma Omnia. Bodon, italiana, fue la “embajadora” de la tecnología que la firma mostró en uno de los salones de la Sitevinitech. Infocampo pudo comprobar que a diferencia de otras charlas la misma fue a sala llena.
“El vino sin alcohol es una alternativa, pero es difícil que prenda: es como bailar con la hermana”
Minutos después Bodon y compañía encabezaron una degustación para todos los interesados, ya en el stand de la compañía. Se dieron a conocer vinos desalcoholizados total o parcialmente, provenientes de Alemania, Francia e Italia, y de uvas moscatel, chenin, sauvignon y pinot noir.
VINOS SIN ALCOHOL: ¿CUÁNTO CUESTA LA TECNOLOGÍA?
“Tenemos diferentes líneas de productos de desalcoholización. La máquina sale desde los u$s 100.000 hasta el u$s 1.000.000. Eso depende mucho del caudal y del nivel industrial de la planta y los diferentes modelos que hacen desalcoholización”, explicó Bodon.
La especialista manifestó que se trata de máquinas que trabajan con un proceso de membranas selectivas que además presentan una columna de destilación a vacío. “Nos sirve para recuperar el agua, para que el proceso sea sostenible a todo nivel, ya que no añadimos nada dentro del vino”, destacó.
“Eso de que el vino desalcoholizado era una moda ya no va más: es una tendencia consolidándose”
“Todo queda real, como el vino inicial. Utilizamos agua vegetal, no externa y por eso el vino que producimos se puede definir como ‘vino desalcoholizado’”, expuso.
En este marco, reflejó que en las bodegas “aún están evaluando el mercado porque el consumo de vinos desalcoholizados en el mercado interno doméstico aún es bastante bajo”.
“Entonces quieren aprender cuáles son las prospectivas de las oportunidades externas para exportar, y quieren saber cuáles serían las oportunidades para exportar con este tipo de producto”, apuntó.
LAS MEJORES CEPAS PARA VINOS SIN ALCOHOL
“Hay que llevar el producto como si estuviera listo para ser embotellado. Entonces hay que microfiltrarlo y que esté preparado a nivel proteico y tartárico para que justo después de la desalcoholización esté listo para ser fraccionado”, explicó Bodon.
¿Existe alguna variedad de uva más recomendable que otra para llevar a cabo el proceso? Para Bodon, sí. Sobre todo las más aromáticas.
“Yo diría que hay uvas que son más recomendables, las cepas que son aromáticas logran un mejor resultado. No es que haya cepas que no se expresan bien, pero hay cepas que se portan mejor”, comentó.
Vinos sin alcohol: para Fecovita “aún falta mucho trabajo tecnológico para lograr una propuesta aceptable”
“Tenemos experiencia con vinos tintos italianos bastante llenos, bastante ricos y se portaron muy bien, fue muy interesante. Los polifenoles cumplían la pérdida de alcohol que se hace con la desalcoholización”, apuntó.
En cuanto a variedades insignia de la vitivinicultura argentina, como malbec o torrontés, explicó que aún -al menos con la maquinaria provista por la firma Omnia- no se realizaron pruebas.
“No tenemos clientes (argentinos) que hayan probado con nuestra tecnología”, remarcó.
VINOS SIN ALCOHOL: ¿UNA OPORTUNIDAD EXPORTADORA?
Por otro lado, la experta sumó su visión sobre si este tipo de vinos constituyen una oportunidad para crecer en el comercio exterior.
“Sí, en Europa el consumo es mucho más alto. Hay un mercado más maduro como lo es el de los Estados Unidos, pero el norte de Europa también, como por ejemplo Alemania. Y el Medio Oriente, porque están interesados en productos sin alcohol por razones religiosas”, cerró.
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