Especial para Infocampo

Las aceiteras están apostando por el girasol en la Argentina y las otras oleaginosas soft como la colza, o las más novedosas carinata y camelina, estas últimas más vinculadas a la elaboración de combustible renovable para la aviación.

Parece un cambio de tendencia después de años de falta de nuevas inversiones para la soja, la principal oleaginosa argentina, pero cuya producción alcanzó un pico en la campaña 2015/16 para comenzar luego un sostenido estancamiento.

Tanto Molinos Agro como Louis Dreyfus Company (LDC) han realizado mejoras en sus plantas para procesar estas oleaginosas soft, a lo que ahora se suma el anuncio de, directamente, una nueva planta de LDC en Bahía Blanca para procesar estos cultivos.

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EL GIRASOL TAMBIÉN HACE BRILLAR LAS INVERSIONES

Veamos algunos números del fenómeno girasol, que está llevando a las grandes compañías a invertir en él.

Todo arranca en el productor, que con los años de seca y la aparición de la chicharrita en el maíz comenzó a volcarse a esta oleaginosa.

El cultivo volvió a zonas donde hacía años que no se sembraba. Y con la ayuda de un buen clima en el norte, se afianzó el área nacional que llegó, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGYP), a 3,2 millones de hectáreas en la campaña 2025/26, cuando 10 años atrás era menos de la mitad, o 1,4 millón de hectáreas.

La producción, siempre según la SAGYP, también más que se duplicó en ese ínterin, de 3 a 7,4 millones de toneladas.

Paréntesis, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires tiene una estimación de producción significativamente menor, de 6,6 millones de toneladas, pero lo que hay que remarcar es que de una campaña a otra la producción se incrementa en 1,6 millones de toneladas, contra 1,8 de la estimación oficial.

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Dicho esto, los números de la campaña son impresionantes.

En el caso del girasol grano se anotaron 1,12 millones de toneladas para exportar. Si bien el fuerte está en el arranque de campaña, todavía se puede anotar algo más.

De aceite de girasol, en tanto, se llevan anotadas 914 mil toneladas al viernes 5 de junio, un volumen que correspondía a todo un año apenas unas campañas atrás. En el gráfico adjunto se observa la diferencia entre los volúmenes a exportar en esta campaña (en naranja) contra el promedio de los últimos siete años (azul).

Lo mismo para la harina de girasol, que suma 1,1 millones de toneladas, prácticamente lo mismo que se anotó en toda la campaña 2024/25.

De esta manera, solo con el volumen exportado en el primer cuatrimestre del año, 2026 se ubica como el cuarto mejor año del siglo, y la Argentina está desplazando a Ucrania como principal proveedor de aceite a la India.

El año podría incluso terminar con más de 5 millones de toneladas exportadas del complejo, contra 3,3 millones en la campaña 2024/25.

EL GIRASOL, IMÁN DE INVERSIONES

Es por estos motivos que no puede considerarse casual que Molinos Agro haya reacondicionado su planta para procesar girasol, que LDC también actualice su planta en el Up River para multi-productos (girasol, colza, carinata) y que ahora esta última anuncie la inversión citada de 400 millones de dólares en Bahía Blanca.

De hecho, el millón de toneladas que se exporta como grano esta campaña bien podría ser direccionado hacia su procesamiento.

El punto es que la industria está viendo que la harina proteica no va a ser el driver del negocio en los años por venir, sino el aceite, y por eso de un cultivo al que solo se le extrae el 20% de aceite como es la soja, se vuelcan a otros donde la extracción de aceite supera el 40%.