
“Yo siempre digo que soy un hijo del 2008, de la 125. Y en todo este tiempo he tratado de demostrar qué hacer, y por qué las retenciones son malas para el campo, pero siempre faltan fundamentos cuando te sentás con la contraparte, que no entiende el funcionamiento del agro”.
El recuerdo del duro conflicto por las retenciones móviles fue el primero de los comentarios de parte del diputado nacional por Córdoba, Luis Picat, de La Libertad Avanza, en una convocatoria realizada por la Fundación Barbechando para analizar su informe de maestría sobre derechos de exportación, comparados con Brasil y Estados Unidos.
Las conclusiones del trabajo fueron determinantes y planteó que “confirman una divergencia significativa”.

Luis Picat, diputado nacional por Córdoba, en representación de La Libertad Avanza.
LAS RETENCIONES BAJO LA LUPA
El evento se realizó en las oficinas porteñas de Barbechando y contó con el acompañamiento de diputados nacionales de diferentes símbolos políticos y representantes de la producción y la comercialización de granos.
Puntualmente, del evento participaron tres diputados de La Libertad Avanza (Verónica Razzini, Santiago Santurio y Andrés Leone), dos del PRO (Alicia Fregonese y Martín Ardohain) y Lisandro Nieri, por la Unión Cívica Radical.
También Gonzalo Augusto, por Argentrigo; Bruno Ferrari, de la Bolsa de Comercio de Rosario; Francisco Fernández Candia, de A3; Jorge La Salvia, de la Cámara de Corredores; Ricardo Marra, de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires; Enrique Moro por ASAGIR; Isabella Nardi por AAPRESID; Rodolfo Rossi por ACSOJA; Agustín Viccari por la Bolsa de Comercio de Córdoba y German Weiss, productor agropecuario.
“Que la contraparte no entienda el funcionamiento del campo, y brindar cierta empatía a lo que está pasando, pero también tener fundamentos técnicos para poder demostrar por qué los derechos de exportación son impuestos distorsivos no solamente en el agro sino en todos los sectores, muy perjudiciales para Argentina, fue lo que me motivó para hacer la maestría en economía pública”, destacó Picat como objetivo.
En el trabajo se destaca que “mientras Brasil y Estados Unidos consolidaron aumentos en su TFP (Productividad Total de los Factores, por sus siglas en inglés) apoyados en políticas de incentivo y servicios generales, Argentina evidenció un estancamiento en su eficiencia productiva asociado a una presión fiscal sistemática (Derechos de Exportación) y distorsiones cambiarias. El análisis econométrico valida la hipótesis de la racionalidad del productor agropecuario argentino, demostrando una elevada elasticidad de la oferta y de la asignación de superficie”.
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La mirada señala que esto se da particularmente en cultivos intensivos como el maíz y el trigo, frente a la reducción de la carga tributaria. Y que la soja se desarrolla como “cultivo refugio” en contextos de alta “incertidumbre fiscal”.
Ante la consulta de Infocampo sobre este punto, Picat explicó que “en el caso de la soja hay tres elementos que demuestran que de alguna manera hay una traslación del productor desde el cultivo de maíz y/o trigo, hacia soja al comparar visualmente los datos de los últimos 22 años, cuando se ven las cantidades de hectáreas producidas”.
LAS “RETENCIONES” Y LOS “DERECHOS DE EXPORTACIÓN”
“Después el modelo económico del coeficiente de correlación demuestra que cuando suben las retenciones, sube la superficie de soja”, sintetizó.
Pero también señaló que en relación al modelo econométrico que, el mismo “se verifica respecto a los derechos de exportación pero se verifica que cuando hay una baja en maíz, hay una suba (en superficie de maíz), y por ende hay una baja en la superficie de soja”.
Otro punto señalado por Picat tuvo que ver con la diferencia técnica entre dos conceptos normalmente igualados: “retenciones” y “derechos de exportación”. Sobre los mismos, y el origen de ambos, explicó: “Derecho de exportación es un impuesto que se pone justamente en las exportaciones y que tiene la potestad sobre los mismos el Ejecutivo, con la venia del Congreso”.
“Porque, primero que nada, para los que no somos economistas, por ahí mezclamos decir ‘derecho de exportación’ y ‘retenciones’ y la verdad no es lo mismo”, comparó.
“Y las retenciones son básicamente un diferencial por el valor del dólar y que lo estipula el Banco Central. Y fue lo que puso en 1955 por parte de Raúl Prebisch ante una debacle macroeconómica de las tantas que hemos tenido en Argentina para tratar también de condicionar los precios, bajarlos y estabilizar los precios relativos. Pero que ahora se usa indistintamente”, sostuvo.
Por eso redondeó: “Lo que tenemos hoy son derechos de exportaciones, y de alguna manera las retenciones se pusieron cuando se generó la brecha y terminó siendo una triple imposición”.
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En la tesis, Picat señala la división histórica de los modelos económicos de la Argentina, en cuatro etapas: los 60 años del modelo liberal que funcionó entre 1870 y 1930, que dio paso a una etapa de intervencionismo y sustitución de importaciones entre la década del 30’ y 1990. Y que la misma, luego, decantó en una nueva apertura de mercados embanderadas por la convertibilidad.
“Lamentablemente duró poco con respecto a las otras, que duraron 60 años. Solamente duró 10 años y después prácticamente 20 años de intervencionismo entre lo que fueron brecha de dólar y derecho de exportación”, analizó Picat.
A la vez rescató investigaciones del economista Adolfo Sturzenegger. Explicó que EL padre del actual ministro de Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, estudió la distancia entre el industrialismo y el agro, y señaló que “realmente no existió en la primera época, en la época dorada de Argentina, de los primeros 60 años”.
“El PIB agropecuario e industrial iban de la mano, porque la industria se fue potenciando también gracias al crecimiento agropecuario. El sector agropecuario necesitaba de caminos, de trenes, de darle frío a la carne y la industria fue acompañando”, destacó Picat.
EL ROL DE LAS DEVALUACIONES
También, Picat remarcó en la línea histórica algunas presidencias en las que se observaron devaluaciones importantes de la moneda argentina.
“Es donde se potencian (los derechos de exportación) como un recurso del Estado para acomodar todo el quilombo (sic) que significa una gran devaluación. Los derechos de exportaciones como una justificación”, comentó.
Y criticó: “En algunos casos como en la época del kirchnerismo, el relato fue distribuir para ‘los que no tienen’, otros para bajar los precios relativos, otros para compensar a aquellos que no exportan”.
“Esta es una de las primeras evidencias de por qué tenemos que tener una macro estable para que no sucedan y no utilicen este tipo de herramientas”, analizó.
ARGENTINA VS. BRASIL Y ESTADOS UNIDOS
Por último, Picat analizó: “Estados Unidos y Brasil nos llevan la delantera y por eso tienen una productividad total de factores mucho más grande que la de Argentina”. En la medición ponderó también la influencia de problemáticas como la inflación y el uso de impuestos como los derechos de exportación para la compensación fiscal.
En la comparativa con el resto de países de Latinoamérica, o economías como la de Estados Unidos, Inglaterra o Japón, señaló que “nos destacamos porque en lo único que crecemos en nuestra inflación”.
También en un pasaje de la charla comentó los casos de naciones como Costa de Marfil, Filipinas, Etiopía, Islas Salomón, Bosnia o Belarús. “Todos esos países han implementado derechos de deportación y representan entre un 20% y un 30% de los ingresos fiscales”, expuso.
“El único gran país después de Rusia es Argentina, pero Rusia está ahí porque tiene un modelo económico y político totalmente distinto. Pero Argentina tiene un modelo democrático”, apuntó.
“Y por supuesto que Brasil y Estados Unidos tienen apoyos positivos al productor, ya sea a través de la innovación en infraestructura o la inversión en inteligencia y desarrollo (I+D)”, desatcó.
“Estados Unidos y Brasil están teniendo un modelo de valor agregado en su producción y prácticamente ya no exportan commodities. Brasil exporta un 30%, pero entre el bioetanol, el cerdo y el pollo han liderado el valor agregado. Nosotros en esta comparativa, en estos 20 años, se exporta el 70% y solamente al 30% se le da valor agregado”, sostuvo.
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“Respecto a lo que es I+D y lo que es inversión en infraestructura, en 22 años prácticamente Argentina ha tenido muy poco en valores absolutos y en el caso de Estados Unidos ha sido muy superior a los otros dos países. Y Brasil ha tenido una constante, pero baja. Lo que sí se nota en la diferencia de Brasil con Argentina es que tuvo más inversión en I+D desde el lado estatal”, analizó ante la consulta de Infocampo.
Y cerró: “Cuando uno pone esa variable en el modelo econométrico, lo que te responde el modelo es que mientras más inversión en I+D haya habrá más intención de producción. Pero también hay otras variables. ¿Cuáles? Las retenciones o las intervenciones, o el aumento de tierra dentro de la productividad total de factores como tiene Brasil pueden influenciar a que también incida en el aumento de la producción. Porque la característica de Brasil y Estados Unidos es que los últimos 20 años que mide la serie es que siempre subió”.
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