
Los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, del Instituto de Estudios (IERAL) de la Fundación Mediterránea, actualizaron el trabajo que realizan de manera periódica para evaluar la rentabilidad en las granjas productoras de cerdos de Argentina.
Y en esta ocasión, trajeron una buena noticia: al menos a nivel teórico, los márgenes para el eslabón primario de la cadena porcina mejoraron en el segundo trimestre: aunque se ubicaron por debajo del año pasado, se situaron por encima del promedio de los segundos trimestres de los últimos ejercicios.
Pese a que el precio del capón prácticamente no subió, debido al exceso de oferta, Garzón y Artusso aseguran que la clave fue mantener los costos a raya, principalmente los de la alimentación.
LA RENTABILIDAD DEL CERDO
“La producción y el consumo de carne porcina alcanzaron niveles récord durante los primeros meses de 2026. Sin embargo, la abundante oferta mantuvo débil el precio del capón. En este escenario, la recuperación de los márgenes estuvo sostenida principalmente por costos todavía bajos en perspectiva histórica, aunque con resultados muy diferentes según la eficiencia y la localización de cada granja”, resumen los investigadores en su informe.
La realidad es que el cerdo no para de sorprender con su crecimiento incesante: entre enero y mayo, el consumo aparente alcanzó 383,1 mil toneladas equivalentes res, un 9,3% más que un año atrás. En términos per cápita, llegó a 19,9 kilos por habitante al año.
Y este récord fue acompañado por una producción también en su máximo histórico: 354,6 mil toneladas, con un crecimiento interanual del 11,8%.
El problema que podría haberse presentado para los productores es que el mercado interno absorbió una producción récord, pero sólo mediante un fuerte ajuste de precios: la debilidad del precio del capón y el abaratamiento relativo de la carne porcina permitieron colocar un volumen sin precedentes.
Sin embargo, luego de un primer trimestre en que la rentabilidad de las granjas porcinas se mantuvo en niveles históricamente bajos, en el segundo hubo una recuperación y se ubicaron prácticamente en línea con su promedio histórico.
“En una granja de eficiencia media, el margen neto promedió $228 por kilo en pesos constantes, un 2,7% por encima del promedio de todos los segundos trimestres de la última década ($222/kg). Medido en dólares constantes, alcanzó USD 0,16 por kilo, un 2,6% superior al promedio de referencia”, precisan los economistas.
En ese marco, ante la duda sobre cómo se sostuvieron estos valores, es donde aparece la ecuación favorable por el lado de los costos: aunque los ingresos de una granja de eficiencia media cayeron 7,4% interanual en pesos constantes y 3,4% en dólares, y quedaron 10,9% y 2,3% por debajo del promedio de la última década, respectivamente; los costos solo subieron 0,6% en pesos constantes y 4,8% en dólares, de manera que quedaron también 12,1% y 2,8%, respectivamente, por debajo del promedio de la última década.
“El principal factor de contención fue la alimentación, favorecida por los bajos precios de los granos”, sintetizan Garzón y Artusso.
Por último, un aspecto clave es que el reporte también indaga sobre cuánto mejoran o empeoran los indicadores, en función de si una granja tiene mayor o menor eficiencia, o si está cerca o lejos de los puertos.
“El gran reto es que la elección del cerdo no sea solo por precio, sino que se convierta en un hábito”
“Las diferencias son significativas. En el segundo trimestre de 2026, una granja de eficiencia media obtuvo un margen neto de $228 por kilo, mientras que en una de eficiencia alta el resultado alcanzó $449 por kilo y en una de eficiencia baja se ubicó en -$148 por kilo”, resalta el estudio.
Con respecto a la localización, también incidió sobre los resultados a través del costo de acceso a las materias primas. Aquí se da el caso particular que, al revés de los granos, los márgenes mejoran a medida que uno se aleja de los puertos, por el menor costo de flete para acceder a los granos.
Manteniendo constantes los demás parámetros, una granja de eficiencia media ubicada a unos 450 kilómetros de los puertos de Rosario obtuvo un margen de $228 por kilo; a 150 kilómetros, el margen fue de $174 por kilo; y en Rosario, sin descuento implícito por flete en el precio de los granos, se redujo a $121 por kilo.
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