
El maíz sigue sumando señales que consolidan el gran momento del cultivo en Argentina.
Mientras la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación volvió a elevar la producción de cosecha récord, ahora a 71,5 millones de toneladas, desde la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) aseguran que la próxima siembra ya muestra un fuerte impulso y podría incluso superar la superficie récord alcanzada el año pasado.
LA COSECHA DE MAÍZ 2025/26
En primer término, de acuerdo con los datos oficiales, la cosecha del cereal, que está en su tramo final, ya supera el 75% del área implantada y se perfila como la mejor de la historia en el país.
Los 71,5 millones de toneladas que pronostica el Gobierno nacional están muy por encima de los 60,5 millones que son hasta hoy el máximo alcanzado en la campaña 2020/21.
El volumen responde tanto a una expansión de la superficie sembrada como a una mejora de los rendimientos promedio.
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Según relevó la SAGYP, el área destinada al cultivo pasó de 9,2 millones a 11,6 millones de hectáreas, lo que representa un incremento del 26,1% respecto del ciclo anterior.
A su vez, el rendimiento promedio nacional creció de 6.900 a 7.240 kilos por hectárea, consolidando el resultado de una campaña que calificó como “excepcional”.
“La campaña maicera 2025/26 muestra un desempeño excelente con una cosecha récord y rindes promedio que superan los 7.200 kg/ha“, destacó la dependencia oficial, que además atribuyó estos resultados a “las condiciones óptimas y al excelente manejo de los productores argentinos”.
LA SIEMBRA 2026/27 EN EL HORIZONTE
En tanto, mientras todavía avanza la recolección del maíz tardío, en la región núcleo el foco ya está puesto en la próxima siembra.
A poco más de un mes del inicio de las labores, el relevamiento semanal de la GEA muestra que la intención de implantación se mantiene firme y podría alcanzar 2,3 millones de hectáreas, una cifra levemente superior al récord de la campaña pasada.

“Es el año del maíz“, coinciden los técnicos consultados por la Bolsa rosarina. El diagnóstico se sostiene en varios factores: perfiles de humedad completos, la expectativa de un evento El Niño de moderada a fuerte intensidad y la convicción de los productores de volver a apostar por el cereal.
“En esta campaña el productor está plenamente convencido de su decisión de hacer maíz“, resumieron desde la localidad santafesina de Carlos Pellegrini en el informe del GEA.
En la mayoría de las zonas relevadas, la decisión ya está prácticamente tomada y el movimiento comercial acompaña ese escenario.
La entidad remarcó que las ventas de semillas avanzan a un ritmo superior al de años anteriores. En muchas localidades ya se comprometieron entre el 60% y dos tercios del volumen que se utilizará durante la campaña, mientras que en otras prácticamente toda la semilla necesaria ya fue adquirida.
LOS FERTILIZANTES, LA GRAN INCÓGNITA
No obstante, el comportamiento del mercado de fertilizantes plantea un contraste con el entusiasmo por la siembra.
Según el informe de la Bolsa de Rosario, las compras de urea avanzan con mayor lentitud, en parte por la expectativa de algunos productores de obtener mejores precios más cerca del inicio de la campaña.
Desde distintas zonas productivas advierten que esa estrategia podría resultar riesgosa. “La venta de urea está muy fría”, señalaron técnicos de General Pinto, Buenos Aires, mientras que desde Alvear resumieron el cambio de escenario con una frase que refleja la volatilidad internacional: “Nos comimos el amague, nos fuimos a tomar un café y cuando volvimos la urea pasó de 550 a 620 dólares por tonelada“.
El informe explica que el conflicto bélico volvió a presionar sobre las cotizaciones internacionales del fertilizante.
Aun así, la relación insumo-producto continúa siendo favorable: actualmente se necesitan 3,2 toneladas de maíz para adquirir una tonelada de urea, por debajo del promedio de los últimos cinco años.

En paralelo, la cosecha de maíz tardío continúa con demoras por la elevada humedad ambiental, aunque los primeros resultados también generan optimismo.
La GEA informó que el avance alcanza el 53% del área, muy por debajo del 90% registrado a esta altura del año pasado, pero con rendimientos que en muchas zonas superan las expectativas y promedian 85 quintales por hectárea, con lotes que incluso llegan a los 120 quintales.
Así, con una cosecha histórica prácticamente asegurada y una nueva campaña que ya comienza a tomar forma con perspectivas muy favorables, el maíz reafirma su protagonismo dentro del esquema agrícola argentino y vuelve a posicionarse como uno de los grandes motores de la producción nacional.
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